COLABORACIÓN
Por Antonio Corcino
El turismo, uno de los motores económicos más importantes en la República Dominicana, ha experimentado un crecimiento impresionante en las últimas décadas.
Sin embargo, en este floreciente sector, se plantea un dilema que involucra la ética, el Código de Ética Mundial para el Turismo, y la libertad de expresión. Este artículo explora cómo estos dos conceptos fundamentales pueden entrar en conflicto y desafiar la salud y la sostenibilidad de la industria turística dominicana.
El Código de Ética Mundial para el Turismo: Un Pilar para el Turismo Responsable
El Código de Ética Mundial para el Turismo, impulsado por la Organización Mundial del Turismo (OMT), se erige como un faro de principios y directrices destinados a guiar a todos los actores del turismo hacia la responsabilidad y sostenibilidad. Su objetivo es claro: garantizar que el turismo respete los derechos humanos, la cultura local y el medio ambiente, contribuyendo así al bienestar de las comunidades y al desarrollo sostenible de los destinos turísticos en todo el mundo. Son pilares necesarios para un turismo que no solo sea rentable sino también ético.
El Chantaje en el Turismo: El Precio de una Crítica
Es un hecho recurrente en la industria turística dominicana que la exposición de problemas, críticas a la política pública, o malas decisiones en ciertas áreas turísticas a menudo se etiqueta como un ataque al turismo del país. La crítica, en ocasiones justificada, a menudo se encuentra con el chantaje disfrazado de preocupación por la salud del turismo. Esto plantea preguntas cruciales sobre cómo se informa y se opina sobre los incidentes o desafíos turísticos.
Los medios de comunicación y los comunicadores a menudo se sienten presionados para evitar ciertos temas o utilizar ciertos calificativos que podrían dañar la imagen del país en los mercados emisivos. En lugar de abordar los retos reales que podrían poner en peligro su sostenibilidad, a menudo se prefiere ocultar los problemas bajo la alfombra. Esta autocensura a menudo se justifica con la preocupación de eludir dañar la confianza y la imagen de nuestra industria turística.
Para ejemplificar, la presión que recibieron los medios locales de guardar la forma, a razón de un autobús que se accidentó en el Bulevar Turístico del Este, provincia La Altagracia, donde fallecieron cinco turísticas y 47 resultaron heridos en la mañana del jueves 6 de octubre del 2022, fue un hecho que no nadie quiere resaltar, sin embargo, fue en este momento, como en ocasiones anteriores cuando aparecieron los chantajistas reclamados tener cuidado a la hora de informar el hecho, evitar dañar al turismo, a los que no se les acusó de enemigos del turismo.
El Dilema de la Libertad de Expresión en el Turismo
El conflicto entre el Código de Ética Mundial para el Turismo y la libertad de expresión es evidente. La información crítica, aunque necesaria para la mejora y la transparencia, a veces puede amenazar la imagen de un destino turístico. En ese sentido, el chantaje se convierte en una amenaza latente, donde la información comprometedora se usa como un arma para influir en cómo se comunica acerca del turismo.
Este dilema no es exclusivo de la República Dominicana; se enfrenta en todo el mundo. En un entorno donde la información fluye rápidamente, encontrar el equilibrio entre la promoción de un turismo ético y la libertad de expresión puede ser un desafío complicado.
En Busca de un Equilibrio Responsable
La conclusión es clara: en lugar de limitar la libertad de expresión en el contexto turístico, debemos fomentar la comunicación abierta y la rendición de cuentas. La crítica constructiva y la información transparente son esenciales para identificar y resolver problemas en la industria turística.
La libertad de expresión, aunque a veces incómoda, es una aliada en la búsqueda de un turismo ético y transparente. En lugar de temer a las críticas, los destinos turísticos, las empresas y los gobiernos deben abordar los desafíos éticos y los problemas del turismo de manera abierta y transparente. La promoción de un turismo responsable debe ir de la mano con la promoción de la libertad de expresión.
El Código de Ética Mundial para el Turismo y la libertad de expresión no son incompatibles. Más bien, deben coexistir para garantizar un desarrollo sostenible de la industria turística. Un turismo ético y transparente no solo beneficia a los viajeros, sino que también fortalece la reputación de los destinos y fomenta la confianza en la industria.
En última instancia, debemos recordar que el turismo es un motor económico esencial para el país, pero no a expensas su verdad con ética. En lugar de recurrir al chantaje, abrazar la libertad de expresión y la responsabilidad, es el camino hacia un turismo más sólido y ético, asegurando un futuro brillante para esta vital industria.
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El autor es periodista especializado en sociología turística. Es además entusiasta en exposición temas diversas en el ámbito del saber.

