COLABORACIÓN
Por Manuel Castillo
En nuestra sociedad actual, es fundamental reflexionar sobre el propósito de la vida y cómo hemos llegado a vivir bajo lineamientos dudosos. Desde que nacemos, nos inculcan creencias y valores que no siempre son cuestionados, llevando a nuestros hijos a seguir por un camino que quizás no sea el más adecuado.
Es triste ver cómo familiares y amigos se enfrentan debido a falsas creencias que han sido transmitidas de generación en generación. Nos enseñaron a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, pero la realidad es que se ha hecho todo lo contrario. Nos mintieron y nos privaron de ejercer nuestro derecho a ser amables y respetuosos con los demás.
Desde una perspectiva religiosa, nos enseñaron que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, lo cual implica que todos tenemos un potencial ilimitado para amar y ser bondadosos. Sin embargo, cuando intentamos ejercer ese derecho, nos coartan y nos llaman «extraños» o «rebeldes». Nunca nos enseñaron a practicar lo que está escrito en el capítulo 4, versículo 8 de la primera de Juan: «Dios es amor».
Es hora de despertar conciencia y comenzar a vivir en base a los valores fundamentales de amor, gratitud y armonía. No importa cuánto éxito o riqueza acumulemos en esta vida, al final lo único que cuenta es el amor que hemos compartido con los demás. Es momento de dejar de lado las divisiones y los prejuicios, y comenzar a practicar el amor incondicional hacia todos los seres humanos.
Si queremos construir un mundo mejor, debemos empezar por nosotros mismos. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de llenar el propósito de nuestra vida y de transmitir valores auténticos a las generaciones futuras. Es hora de romper con los viejos paradigmas y abrir nuestros corazones al amor y la compasión.
La vida tiene un propósito que va más allá de nuestras propias metas y deseos. Estamos aquí para amarnos los unos a los otros, para practicar la gratitud y vivir en armonía. Es tiempo de despertar conciencia y recordar que Dios es amor. Solo a través del amor podremos transformar nuestras vidas y el mundo que nos rodea.

