COLABORACIÓN
Por Lester McKenzie
En la época actual los entrados en años, los de juventud acumulada por lo menos caminamos (los que podemos) y los mas jóvenes establecen rutinas de ejercicio físico con el fin de estar y sentirnos todos en la mejor forma corporal posible, pero hacemos poco ejercicio de mentalización para reducir las preocupaciones y conseguir esa libertad interior tan necesaria en el logro de una vida relajada y gozosa.
Decía Manuel Antonio Rodríguez (Rodriguito) que “la vida no se detiene, prosigue su agitado curso” mientras agrego y las situaciones solo se hacen diferentes … El cambio es inevitable y solo logramos estabilidad cuando sabemos adaptarnos a lo nuevo. Nuestros valores son, en un buen porcentaje, el resultado de las creencias de la sociedad donde vivimos.
El entorno familiar, de los amigos, la educación escolar y las experiencias profesionales o no, entre otras cosas, ejercen una influencia sobre nuestro comportamiento y aspiraciones y al final somos nosotros quienes decidimos las preferencias y señalamos las metas.
Nos encanta estar al día en todo, pero también en lo espiritual? Como en las concentraciones de deportistas, los campamentos, por ejemplo, los ejercicios espirituales en grupos o solos, nos ponen a punto y este día especial de esta semana que hoy inicia es un buen momento que debemos aprovechar para ello.
Es una gran oportunidad para compartir íntimamente con Dios y que sustentada por la prédica de su palabra nos permita comprender y poner en práctica bajo la dirección de Su Espíritu, dentro de un clima de meditación, silencio y oración, la capacidad de discernimiento con vistas a la purificación de nuestro corazón, la conversión de la vida y el seguimiento a Cristo nuestro Señor … debemos higienizar nuestro Espíritu.
Es ese Espíritu el que nos impulsa, nos motiva a entrar dentro de nosotros, a vivir la necesidad de sentirnos en la casa del Padre y a contribuir con su testimonio, dar a conocer a los demás a nuestro Señor y ayudarnos a construir una mejor sociedad realmente atenta a las expectativas mas íntimas del corazón humano.
Como creyentes iluminados e impulsados por la misericordia divina debemos comprender nuestra vocación de ser luz para los demás porque tenemos fé en Dios y confiamos que El nos dirige por caminos de sabiduría, de paz y de libertad y nos provee para nuestras necesidades.
Tengan todos un excelente domingo, en familia y a seguir cuidándonos.
¡Usemos nuestra voz para la bondad, nuestros oídos para la comprensión y nuestro corazón para amar!

