La Romana, R.D.- Vía WhatsApp y a través del afable Otto de la Torre, tuvimos acceso a esta conmovedora e inspiracional historia que asumimos inmediatamente como un relato que no podía quedarse sin darlo a conocer.
Se trata de un personaje que gravitó en una importante época en La Romana y que su dedicación lo llevó a convertirse en héroe anónimo de La Flor del Este, aún sin ésta ser su locación natal.
Nos referimos al popular barbero conocido en esta ciudad como «Mozura», quién sin ser de oficio en esa rama, encontró una forma de vida y sustento para su familia.
Su nombre de pila era Quiterio Guerrero, pero en el pueblo todos le conocían como Mozura, el barbero.
Guerrero fue un campesino higüeyano que llegó a La Romana de la manera más curiosa: En su pueblo natal había tomado un préstamo en el Banco Agrícola y lo invirtió en su campo, pero las lluvias de mayo le agenciaron una jugada al arrasar con su cosecha, lo que impidió que pudiera honrar el préstamo. Ese hecho llevó al futuro barbero a prisión y cumplir condena en la cárcel de La Romana
Mientras estuvo privado de libertad, Guerrero era testigo ocular vía los barrotes de su celda, el movimiento de los barcos que llegaban al muelle cargados de mercancías y que luego zarpaban cargados de azúcar.
Pensó que allí podría trabajar y labrar un futuro para su amada esposa Pilila y sus hijos. Y así lo hizo.
En 1954 ya obtuvo su libertad y sacó a su familia del campo para instalarse en La Romana. En esta pujante ciudad levantó una modesta vivienda hecha en base a tabla de palma y yagua en el sector El Hoyo de Rio Salado. Su historia apenas empezaba.
Mozura hizo de todo, desde muellero, recogedor de basura, hasta sereno de negocios y residencias.
Pero el destino lo tenía en reserva para otros propósitos. Una tarde y con el solo fin de realizar una obra de caridad se dispuso a recortar y a afeitar a un pintoresco personaje de la ciudad, al llamado “Cortafrío”.
Sucedieron dos cosas: una que la “pelada” a Cortafrío había quedado tan bien que llamó la atención de la gente, acostumbrada a verlo todo desaliñado. La otra, que descubrió sus habilidades como barbero.
La gente empezó a solicitar sus servicios a domicilio hasta el punto de convertirlo en el barbero ambulante preferido de las familias romanenses.
Su carácter afable y conversador le abrió las puertas de muchos hogares, donde “pelaba” a toda la familia, esposo, esposa, hijos, tíos, suegros… a todo el que necesitara de una buena recortada.
Con los niños Mozura tenía su magia, especialmente con los más intranquilos, les cantaba y les narraba cuentos de forma tan amena que les hacia olvidar que los estaban pelando.
Su fama llegó tan lejos que fue barbero exclusivo del actual presidente del Central Romana cuando este recién llegaba a la ciudad, el ingeniero Eduardo Lima.
Otros no menos importantes también fueron clientes suyos como el ingeniero Carlos Morales Troncoso, Teobaldo Rosell, Álvaro Carta, Secundino Gil Morales.
El popular barbero también tuvo un cliente muy especial: el profesor Juan Bosch.
Como es normal los más beneficiados del espíritu luchador de Mozura fueron sus ocho hijos, uno de ellos Laureano mejor conocido como Darío, fue el primer senador electo del PLD no solo en La Romana sino en todo el país.
Sus hijos para honrar su memoria, crearon la Fundación Mozura que se dedica a impartir clases de computadoras y otros oficios, incluyendo por supuesto el de barbería, a jóvenes y niños necesitados.
Fuente: Datos originales publicados en 2019 de autor desconocido.

