La Romana, R.D.- Apenas iniciando la mañana de este domingo, abro un mensaje pendiente de lectura en WhatsApp, de mi admirado amigo Bienvenido Olivier.
Era un enlace compartido de una publicación propiedad del prestigioso periódico español centroizquierdista, El País.
Se titula «El Sueño de Charlie«, autoría del célebre escritor peruano Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, conocido en el ámbito literario como Mario Vargas Llosa y fechado el 9 de enero de 1993, éste último año que el autor adoptó la nacionalidad española.
Motivado por leer el artículo por obvias razones del renombre de su autor y además por lo oportuno que el amigo Olivier nos comparte publicaciones cinematográficas, procedí inmediatamente a leer el citado artículo.
El título es un diminutivo de Charles y se refiere al fallecido industrial de origen austríaco y luego nacionalizado estadounidense, Karl Georg Blühdorn, conocido eventualmente como Charles Blühdorn, artífice de Casa de Campo, Altos de Chavón y figura clave de la Gulf+Western y la Paramount Pictures.
Ignoraba, aunque no lo dudé, que Vargas Llosa conoció personalmente a Charles Blüdhorn vía sus implicaciones en el rodaje del film «Pantaleón y las visitadoras«, proyecto de 1975 basado en la novela de 1973 del mismo nombre de Vargas Llosa.
La película se filmó en el país gracias a la conexión entre Vargas Llosa y Blüdhorn, una vez éste último comisionó al productor cinematográfico de la Paramount Pictures, Christian Ferry, para que contactara a Vargas Llosa y le convenciera de adaptar su exitosa novela al cine.
En aquella ocasión, Vargas Llosa se quedaba en una pensión en la Zona Rosa, México, realizando un reportaje periodístico cuando sonó el teléfono de su habitación con la impactante propuesta.
Importante recalcar que la versión filmográfica de «Pantaleón y las visitadoras», se rodó en República Dominicana debido a restricciones impuestas por el Gobierno del Perú para filmarse allí.
Una vez aquí, la película (codirigida por José María Gutiérrez Santos) y dirigida por el propio Mario Vargas Llosa, quien además tuvo un pequeño papel secundario de militar, duró noche meses de filmación.
El reparto del film estuvo compuesto por el actor español José Sacristán (Pantaleón), la mexicana Katy Jurado («la Chuchupe»), la rumbera cubano-mexicana Rosa Carmina (Rosa, la bailarina), Francisco Córdova («El Sinchi»), Camucha Negrete («la Brasileña»), Silvia «China» Gálvez («Pechuga») y Martha Figueroa (Francisca).
La cinta no tuvo mucho éxito, y además fue vetada por el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada. Fue reestrenada en el Perú el 26 de noviembre de 1981, aunque con una escena censurada donde aparecía un sacerdote castigando a una visitadora por sus actos.
Por cuestiones de derechos de autoría no puedo replicar el artículo por aquí, en ningún aspecto, entiéndase un fragmento, algunos párrafos o en su totalidad, sin previa autorización de la gerencia del periódico El País.
No obstante, para todo aquel lector romanense (o dominicano) que viva en la ciudad o en el extranjero, y que de corazón le resulte de interés todo lo alusivo a La Romana, les comparto el enlace para leer en su totalidad esta publicación sin desperdicio de Mario Vargas Llosa que cita esenciales detalles de La Romana desde la perspectiva del desaparecido Charles Blüdhorn y su inexorable Altos de Chavón con Casa de Campo incluida.
La introducción de los párrafos iniciales está disponible sin restricción, no así el resto de la publicación. Para eso, se solicita suscribirse (puede hacerlo gratis y únicamente con e-mail y contraseña propia) a El País.
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