Por Rubén Quezada vía El Pentágono Digital
En el día de hoy la gente en La Romana se levantó como abejas de piedra sin panal, y las redes sociales fueron invadidas donde todos comentaban sobre la perfidia del senador Iván Silva en contra del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Este ardor de la gente sobre la decisión del legislador Silva, se produce porque éste es un pueblo sin memoria y de rápido olvidar, que algunas veces raya con la idiotez.
Ya son pocos los que recuerdan que esto mismo sucedió en el pasado no tan reciente, cuando el fallecido senador por el PRD Enrique Miguel Seijas (Chino), se dejó sonsacar por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), pasando a formar fila en esa organización perdiendo de esta manera el PRD faltando algunos meses para concluir la gestión.
La historia se repite casi de la misma manera: Ahora le tocó al senador Iván Silva que al ver casi imposible que repitiera como candidato por el PRM, decide poner pie en polvorosa y pasa a juramentarse en el muy diminuto partido, el cual desde ya, le ha garantizado la candidatura a senador por la provincia de La Romana.
Esto le ha pasado al PRM ahora, por la incapacidad de esa organización de forjar candidatura propia, o sea con dirigentes de su propio partido que le duela su organización.
Iván Silva cuando ganó la senaduria por La Romana, era un candidato cuasi extrapartido, ya que provenía de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), donde había perdido su primer intento de llegar a ser senador.
El PRM no aprende de sus errores y ya andan en los mismos aprestos, en busca de un candidato a la senaduria y a la alcaldía fuera de esa organización.
Ellos tuvieron tiempo más que suficiente para preparar candidatos de su propio partido, capaces de jugar un papel en las próximas elecciones, es el caso del Ing. Dolores Núñez, por ejemplo, quien cuenta con un sólido liderazgo dentro y fuera de la organización.
Tenemos también el caso del Dr. Bienvenido Santana Güilamo, pero éste no ha hecho nada de esfuerzo por su timidez al pensar en la inversión.
Pero el principal obstáculo que tienen que vencer los modernos, son las constantes rebatiñas entre compañeros, acción ésta que le impide poder actuar coherentemente.

