La Romana, R.D.- Teofrasto (Ereso, isla de Lesbos, ca. 371 a. C. – ca. 287 a. C.), fue un filósofo y botánico griego.
Marchó a Atenas a una edad temprana, e inicialmente estudió en la escuela de Platón. Después de la muerte de Platón se relacionó con Aristóteles.
Su nombre era «Tirtamo«, pero se lo conoce por su apodo «Teofrasto«, el cual le fue puesto por Aristóteles —según se dice— para indicar la gracia de sus disertaciones.
Aristóteles le legó a Teofrasto sus escritos y lo designó como sucesor en el Liceo.
Teofrasto presidió la escuela peripatética durante 35 años, durante los cuales la escuela floreció grandemente.
Murió a los 85 años de edad, según Diógenes Laercio. Tras su muerte, los atenienses lo honraron con un funeral público.
Su sucesor como cabeza de la escuela fue Estratón de Lámpsaco.
Intereses
Los intereses de Teofrasto fueron muy variados, desde biología y física hasta ética y metafísica.
Estudió gramática, lenguaje y continuó con el trabajo de Aristóteles sobre la lógica.
Teofrasto realizó extensas observaciones sobre migraciones de plantas y animales, biogeografía, fisiología y su comportamiento, dando un análogo temprano al concepto moderno de un nicho ecológico.
Una de las obras más importantes de Teofrasto fue su famoso tratado botánico Historia Plantarum, donde hizo la primera clasificación sistemática de las plantas. Debido a todos estos trabajos sobre las plantas, es a menudo considerado el «padre de la botánica».
Vida magisterial
Después de haber recibido su primera introducción a la filosofía en Lesbos de parte de un tal Leucipo o Alcipo, fue a Atenas y fue un miembro del círculo platónico. Después de la muerte de Platón, se vinculó con Aristóteles y con toda probabilidad lo acompañó a Estagira.
La íntima amistad de Teofrasto con Calístenes, el alumno y compañero de Alejandro Magno, la mención hecha en su testamento de una finca de su pertenencia en Estagira y los repetidos apuntes de la ciudad y de sus museos en la Historia de las plantas son hechos que conducen a esta conclusión.
Aristóteles lo nombró en su testamento tutor de sus hijos, y le legó su biblioteca y los originales de sus trabajos, y lo designó su sucesor en el Liceo con su propia separación a Calcis.
Eudemo de Rodas también hace alusiones a esta situación y se dice que Aristóxeno estaba resentido por esta decisión de Aristóteles.
Teofrasto presidió la escuela peripatética durante 35 años y murió en 287 a. C. Bajo su dirección, la escuela floreció admirablemente —hubo un tiempo en el que hubo más de 2000 estudiantes— y a su muerte le legó su casa con jardín y columnatas como lugar permanente de enseñanza.
Menandro estuvo entre sus alumnos. Su popularidad se puso de manifiesto en el respeto que le profesaban Filipo, Casandro y Ptolomeo y por la desestimación total de un cargo de irreligiosidad interpuesto contra él.
Fue honrado con un funeral público, y la totalidad de la población de Atenas lo honró grandemente, siguiendo el cortejo hasta la tumba, según relata Diógenes Laercio.
Teofrasto y la frase «Meter La Pata»
En la cultura hispanohablante es de extrema popularidad el uso de la expresión «meter la pata», la cual es alusiva a la comisión de algún error o equivocación.
No obstante, ¿Qué relación existe entre Teofrasto y la frase «Meter La Pata»?.
Dado el hecho de que las personas vinculan la palabra «pata» con «pierna» y por consiguiente, la interrogante se torna aún más extraña ya que el significado haría referencia a introducir la pierna en algo. Suena confuso.
Entonces, existe una teoría de que la frase posee realmente un trasfondo religioso y se remonta a los textos del Antiguo Testamento que hablan sobre el Arca de Noé.
Entre ellos, hay un comentario de Teofrasto de Hieracómpolis que explica los acontecimientos previos al Diluvio Universal.
Yahveh (nombre del dios estatal del antiguo reino de Israel y, posteriormente, del reino de Judá), puso a prueba a Noé y le pidió que cuando subiera a su arca a todas las parejas de animales excluyera a la hembra del pato, ya que no consideraba que esta especie fuera digna de perpetuar.
A cambio, Yahveh se comprometió a reducir los días de lluvia y a multiplicar la prole tras el diluvio. Pero, ¿qué ocurrió realmente? A Noé le dio mucha pena deshacerse de la hembra del pato y desobedeció las ordenes; la escondió a bordo con la esperanza de que no se diera cuenta. Pero cuando Yahveh se enteró, se enfadó atronadoramente y le dijo: «es inútil que lo niegues, has metido la pata».
Siglos más tarde, el humanista Erasmo de Rotterdam recurrió y citó con frecuencia este texto para enfatizar sus teorías, cuyo uso se popularizó entre la sociedad de la época con una versión abreviada: «no hagas como Noé, no metas la pata».
Era una advertencia para que no hicieran las cosas mal, sino que siguieras las pautas establecidas.
Por tanto, el significado de «meter la pata» ya adquirió el que se conoce en la actualidad: equivocarse, errar, confundirse.
Nota: Las cuatro letras del vocablo YHVH o YHWH (leídas de derecha a izquierda), si bien no hay consenso sobre la estructura y la etimología del nombre, la forma Yahveh o Yahweh, está aceptada en la actualidad como la pronunciación original del Tetragrámatón siendo su versión alterna Yahwoh, Yahû o Yahô.
Anteriormente en los medios cristianos desde fines de la Edad Media hasta el siglo XIX se empleó la pronunciación latinizada Jehovah, ya abandonada por los eruditos, pero siendo la más extendida y de mayor uso.
¿Qué es el Tetragrámaton?
Es la combinación de cuatro letras hebreas transliterada como YHVH o YHWH que la Biblia hebrea emplea como nombre propio del Dios único de judíos, samaritanos y cristianos.

