COLABORACIÓN
Por Manuel Castillo
En la tarde del viernes 12, la comunidad despidió con profundo pesar a Ottoniel, conocido en el pueblo por su habilidad sobresaliente como mecánico. Con una llave en una mano y el motor en la otra, Ottoniel se ganó el corazón de todos con su dedicación y pasión por su oficio.
Desde muy joven, Ottoniel soñaba con emigrar hacia tierras desconocidas en busca de nuevas oportunidades. Cada vez que su madre le preguntaba de dónde venía, él respondía con orgullo: «Soy mecánico, mamá, y vengo de bregar». Este mote, entre muchos otros, demostraba su forma desorganizadamente organizada de llevar la vida, siempre metódico en sus emprendimientos y sin permitir que nadie pusiera en duda su habilidad.
El cariño y la admiración que Ottoniel generaba en la comunidad eran innegables. Algunos incluso lo llamaban «maestro» por su destreza y conocimiento en el campo de la mecánica. Su partida trágica dejó un vacío en el corazón de todos aquellos que alguna vez se beneficiaron de sus habilidades y consejos.
A pesar de su ausencia física, el legado de Ottoniel continúa vivo en la memoria colectiva del pueblo. La brega, como él solía llamar a su trabajo, sigue siendo tema de conversación entre amigos y vecinos. Incluso aquellos que no compartían una relación cercana con Ottoniel reconocen la falta que hace su presencia. Ya no veremos su figura inconfundible con la llave en la mano, el gato o el motor a su lado.
Hoy, en estas líneas, queremos rendir homenaje a Ottoniel, recordando su dedicación, su talento y su capacidad para enfrentar cualquier desafío. Que vuele alto en los cielos, llevando consigo su amor por la mecánica y su espíritu incansable.
La comunidad despide a Ottoniel con un nudo en la garganta y un profundo agradecimiento por haber dejado una huella imborrable en todos nosotros. Que su legado perdure y sirva como inspiración para las generaciones futuras.
Descansa en paz, querido Ottoniel. Tu recuerdo vivirá en la memoria de todos los que tuvimos el privilegio de conocerte y admirarte.
Tu Tio Ñaño…

