COLABORACIÓN
Por Manuel Castillo
La política dominicana tradicional se ha caracterizado por estar basada en clientelismos baratos en lugar de propuestas sólidas.
Es hora de ponerle un alto a esta práctica y reflexionar sobre sus consecuencias. Cuando los recursos del Estado se utilizan para promover a ciertos candidatos, son los contribuyentes quienes terminan pagando por esos préstamos.
Si los candidatos se enfocaran en políticas públicas en beneficio de la ciudadanía, no tendrían que recurrir a estas prácticas deshonestas que luego los dejan sin presupuesto para llevar a cabo una labor eficiente. Esto, a su vez, se traduce en una gestión mediocre y poco efectiva.
Es fundamental que los políticos comprendan la importancia de trabajar de cerca con los primeros votantes, en especial los jóvenes de entre 18 y 23 años.
Este grupo representa aproximadamente el 17% del universo electoral en un padrón de ocho millones doscientos mil votantes. Si los políticos se acercaran a ellos, presentando sus propuestas de manera personalizada y visitando casa por casa, se generarían conexiones más significativas y se fortalecería la democracia. Además, este enfoque resultaría más económico que invertir en el mercadeo de voluntades.
Es necesario reformar nuestro sistema electoral y fomentar la conciencia ciudadana para que podamos identificar a nuestros candidatos y elegir a aquellos que realmente tengan las mejores propuestas para el bien común.
Este enfoque es más eficiente y económico, ya que implica educar a los ciudadanos y promover la participación activa en el proceso electoral.
En lugar de realizar regalos y favores temporales a cambio de votos, debemos utilizar la conciencia ciudadana como herramienta para tomar decisiones informadas y responsables.
Es hora de dejar atrás los clientelismos baratos y trabajar hacia una política dominicana basada en propuestas sólidas y el bienestar de la ciudadanía.
El camino hacia una sociedad más eficiente y una democracia fortalecida comienza con la elección de líderes comprometidos con el servicio público y dispuestos a trabajar en beneficio de todos.
La responsabilidad está en nuestras manos, utilicemos nuestra conciencia como guía para construir un futuro mejor.

