OPINIÓN
Por Marcos Sánchez
Desde temprana edad siempre estuve motivado por cuestionar prácticamente todo lo existente y eran quizás mis primeros pasos detrás del conocimiento de las cosas.
Obviamente no todo era color rosa, ya que la paciencia de algunos adultos (y profesores de escuela)era muy limitada y en múltiples ocasiones veía sus rostros con proyección de «Oh Dios… ahí viene este muchacho nuevamente con una hilera de preguntas«.
En mi época de niñez, la figura paterna era una de respeto y admiración. Aquello iba más allá de pedir la bendición. Cuando se hablaba del Patriarca (y lo destaco en mayúscula por respeto), se paraban las aguas.
Mi papá tiene sus orígenes en el campo, pero su habilidad y accionar mental estaban muy lejos de allí. Le gusta leer mucho y casi siempre, tiene interrogantes difíciles de responder de manera tácita. De ahí, heredé esa actitud.
En horas vespertinas, no era posible ir a jugar donde un amiguito vecino o ir a hacer la tarea, sin antes leer sendos artículos periodísticos o algún texto de revista de corte investigativo o cultural.
Cierto día ví a mi padre leer con entusiasmo un ejemplar del Almanaque Bristol de Bristol, el cual era (hoy en día aún se edita) una publicación impresa inicialmente autoría del químico y farmacéutico Cyrenius Charles Bristol, cuya efigie aún ilustra la portada, para promocionar su jarabe tónico de «zarzaparilla» y divulgar consejos.
Eventualmente los derechos fueron adquiridos por empresa Lanman & Kemp-Barclay & Co. Inc de Nueva Jersey, EE.UU., para promocionar sus productos de jabonería y perfumería.
Se publica continuamente desde 1832, siendo muy popular en los países de Hispanoamérica y Brasil desde principios del siglo xx, para los cuales la empresa saca ediciones por país o región.
Bueno, retomando el tema, mi papá leía uno de esos almanaques y en el círculo de espera tenía un Almanaque Mundial,(en español desde 1954 hasta 2017, editada por la Editorial Televisa de México, empresa que adquirió los derechos exclusivos para Hispanoamérica), el cual es todavía la publicación de referencia anual más vendido del mundo, por cierto, de origen estadounidense con su primera edición publicada por el periódico The New York World en 1868, tres años después del fin de la Guerra Civil y el asesinato del presidente Abraham Lincoln.
Y como tercera opción, un ejemplar de la Reader’s Digest, la cual es una revista familiar estadounidense fundada en 1922, de interés general que se publica diez veces al año fundada por DeWitt Wallace y su esposa Lila Bell Wallace.
El artículo en el Almanaque de Bristol tenía una sección dedicada al origen y/o sugerencias de nombres de pila dados a los hijos producto de relaciones sentimentales (casados o no).
Aquí es donde le pregunté a mi papá por qué me llamaron con mi nombre. Me remitió con mi madre (fallecida) y me dijo que para 1972, el cantante, músico y actor mexicano, Marco Antonio Muñiz (nombre de pila Marco Antonio Muñiz Vega), estaba muy de moda en la radio y que sus canciones eran de extrema popularidad.
Como asistía a un colegio privado católico, era normal que en el bautismo Marcos con «S» al final se relacionara con San Marcos. Obviamente que en Italia existe el uso de Marco sin «S», siendo Marco Polo, uno de los ejemplos más famosos.
¿Qué es un nombre de Pila?
Un nombre de pila (o sencillamente nombre), refiere a la pila bautismal. Los nombres de pila son antropónimos, frecuente. Las pilas bautismales son recipientes en los que se contiene el agua para impartir el sacramento del bautismo. Se encuentran ya en las catacumbas y desde la paz de Constantino I el Grande en los baptisterios, de fábrica.
Las primitivas eran grandes pilas rectangulares y estaban hundidas en el suelo, apareciendo únicamente los bordes encima de él como puede verse en las catacumbas de San Ponciano, donde todavía se conserva una con la particularidad de introducirse en ella el pie de una cruz pintada con gran ornato en el muro.
Continuó en los baptisterios construidos desde la paz constantiniana el uso de las pilas grandes y hundidas ya de forma rectangular ya poligonales y cilíndricas, aunque también se dispusieron luego otras elevadas sobre el suelo.
Estas últimas se hacían comúnmente de piedra, pero las hubo de bronce, apoyadas unas y otras sobre algún pie o soporte unido a ellas. Suprimido casi en absoluto el bautismo por inmersión al finalizar el siglo xiv (aunque siguió como parcial en algunos lugares durante dos siglos más), las pilas se hicieron de menor tamaño desde el siglo xv y cubrieron en este siglo con una especie de torrecilla o cimborio, o algún otro tipo de tapa.
El exterior de las pilas que no estaban hundidas se adornó con relieves propios del estilo dominante en la época de su labra y a veces con figuras y símbolos alusivos al bautismo.
Pero el interior quedaba liso, dividido por lo general en las pilas pequeñas por un tabique en dos compartimientos, uno como depósito y otro para recoger el agua que caía de la cabeza del bautizado.
Otras inspiraciones en nombrar personas
En este punto ya sabemos el origen del término nombre de pila y que en mi caso, me nombraron a raíz de la popularidad de un cantante y la admiración profesada a éste por mi progenitora.
Aparte de mi caso, los nombres pueden también ser elegidos por admiración hacia un familiar, cualidades físicas, ocupaciones, circunstancias de nacimiento, objetos, personajes literarios (artistas plásticos, actores, personajes de ficción), piedras preciosas, colores, variantes de otros idiomas, lugares, reconocimiento, compuestos (combinados) y por igual, los nombres se pueden clasificar según su origen.
¿Ya sabes por qué te pusieron tu nombre?
Recuerda que un apodo (también llamado alias, sobrenombre, seudónimo o pseudónimo), es un nombre que se le da a una persona u objeto que generalmente alude a una característica o peculiaridad suya, inspirado en sus defectos corporales o en alguna otra característica o circunstancia.
El apodo no es un nombre de pila. Debido a lo folclórica de nuestra cultura, en República Dominicana, se usan erráticamente nombres propios o de pila, como si fueran apodos y es por eso que resulta chocante al encontrarnos con un «Rafael que le apodan Julio».
El diminutivo
Llamar a alguien en diminutivo, tampoco es un apodo. Simplemente es una forma de afecto o referencia heredada del nombre del patriarca y/o familiar que haya inspirado al nombrado.
Julito viene de Julio al igual que múltiples ejemplos más. Tomar en cuenta que por la naturaleza de algunos nombres complejos, no adoptan el diminuto y en esos casos le llaman «Junior», la cual es una voz inglesa que hace referencia a el menor de dos familiares con el mismo nombre.
El autor es el actual Encargado de Redacción de Quevedo Informativo y además posee competencias profesionales como escritor, locutor, intérprete/educador bilingüe (español e inglés) y actor cinematográfico.

