Redacción Quevedo Informativo.- Para entrar en contexto con el tema, es preciso definir que el kelvin (símbolo: K), antes llamado grado Kelvin, es la unidad de temperatura de la escala creada en 1848 por William Thomson, primer barón de Kelvin, sobre la base del grado Celsius, estableciendo el punto cero en el cero absoluto (−273,15 °C) y conservando la misma dimensión.
A sus 24 años, Kelvin introdujo la escala de temperatura termodinámica, cuya unidad fue nombrada en su honor en 1968.
Sobre William Thomson
William Thomson, lord Kelvin, (Reino Unido, Belfast, 26 de junio de 1824-Largs, Ayrshire, 17 de diciembre de 1907) fue un físico y matemático británico.
Obtuvo los siguientes títulos: Orden de Mérito del Reino Unido, Caballero gran cruz de la Real Orden Victoriana, miembro del Consejo Privado del Reino Unido, Miembro de la Royal Society, creador de la escala de temperatura kelvin.
Lord Kelvin destacó por sus importantes trabajos en el trabajo de la termodinámica y la electricidad, gracias a sus profundos conocimientos de análisis matemático. Es uno de los científicos que más contribuyó a modernizar la ciencia. Es especialmente conocido por haber desarrollado la escala de temperatura Kelvin. Recibió el título de barón Kelvin en honor a los logros alcanzados a lo largo de su carrera.
Siempre activo en las investigaciones industriales y de desarrollo, en 1899, aceptó la invitación de George Eastman para ser vicepresidente de la junta directiva de la empresa británica Kodak Ltd., filial de Eastman Kodak.[2]
Fue nombrado caballero en 1866 y ennoblecido en 1892 en reconocimiento de sus logros en termodinámica, y de su oposición al Gobierno irlandés,[3][4][5] convirtiéndose en barón Kelvin, de Largs en el condado de Ayr. Fue el primer científico británico en ser admitido en la Cámara de los Lores. El título se refiere al río Kelvin, que fluye cerca de su laboratorio en la Universidad de Glasgow. A pesar de las ofertas de puestos elevados en varias universidades de renombre mundial, lord Kelvin se negó a abandonar Glasgow, permaneciendo como profesor de Filosofía Natural durante más de cincuenta años, hasta su retiro final. El Museo Hunteriano de la Universidad de Glasgow tiene una exposición permanente sobre la obra de lord Kelvin, incluyendo muchos de sus papeles originales, instrumentos y otros artefactos como su pipa de fumar.
Thomson fue enterrado en la Abadía de Westminster, al lado de la tumba de Isaac Newton.
Pronunciamientos que luego se probaron falsos
Como muchos científicos, Thomson cometió algunos errores en sus predicciones sobre el futuro de la tecnología.
Su biógrafo Silvanus P. Thompson escribe: «Cuando se anunció el descubrimiento por Röntgen de los rayos X a finales del 1895, lord Kelvin era totalmente escéptico, y pensaba que el anuncio era un engaño… Los periódicos habían estado repletos de las maravillas de los rayos de Röntgen, sobre los que lord Kelvin era intensamente escéptico hasta que Röntgen mismo le envió un ejemplar de su autobiografía».
El 17 de enero de 1896, después de haberlo leído y visto las fotografías, mandó una carta a Röntgen que decía: «No hay necesidad de que le diga que cuando leí el trabajo me quedé asombrado y encantado. No puedo decir nada más ahora que felicitarle calurosamente por el gran descubrimiento que ha hecho». Haría que se le radiografiara la propia mano en mayo del 1896.
Su pronóstico para la aviación práctica (los aviones más pesados que el aire) fue negativo. En 1896, rechazó una invitación a ingresar en la Sociedad Aeronáutica, escribiendo que «no tengo ni una molécula de fe en la navegación aeronáutica, aparte de pasear en globo aerostático o la expectativa de buenos resultados para algunas de las pruebas de que tenemos noticias.
Y en una entrevista para un periódico en 1902, predijo que «ningún globo ni avión tendrá éxito en la práctica».
La declaración «Ahora no queda nada nuevo que descubrir en la física. Todo lo que queda es la medición cada vez más precisa» ha sido atribuido falsamente a Kelvin por muchos desde la década de 1980, o bien sin citación o bien planteando que lo dijo en un discurso a la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia (1900).
No existe evidencia de que Kelvin lo dijera y la cita es una paráfrasis de Albert A. Michelson, quien en 1894 declaró: «… parece probable que la mayoría de los principios subyacentes se han firmemente establecido …». Un físico eminente comentó que las verdades futuras de la ciencia física se tienen que buscar en el sexto dígito a la derecha de la coma decimal.
Declaraciones semejantes fueron realizadas anteriormente por otros, como Philipp von Jolly.
La atribución a un discurso de Kelvin en 1900 se debe presuntamente una confusión con su discurso «Dos nubes» a la Institución Real en 1900, en el que, al contrario, señaló campos en los que posteriormente se verían revoluciones.
En 1898, Kelvin predijo que solo quedaban cuatrocientos años de oxígeno en el planeta, debido a la tasa de quema de combustibles.
En su cálculo, Kelvin supuso que la fotosíntesis era la única fuente de oxígeno libre; no conocía todos los componentes del ciclo del oxígeno.
No hubiera podido conocer todas las fuentes de la fotosíntesis: por ejemplo, las cianobacterias proclorococcus — que suponen más de la mitad de la fotosíntesis marina — que no se descubrieron hasta 1986.

