OPINIÓN
Por Marcos Sánchez
«Como país tenemos una política establecida que por motivos del interés nacional estamos devolviendo a Haití todas aquellas personas que están ilegal en territorio dominicano de acuerdo a nuestra legislación«, fueron las palabras del Ministerio de Relaciones Exteriores, vía su incumbente, Roberto Álvarez.
Y es que hasta donde sabemos, la República Dominicana mantiene su política de devolver a Haití a todas aquellas personas que están ilegal en territorio dominicano, de acuerdo con la legislación vigente.
Iniciamos nuestro artículo con esa introducción, a propósito de la nefasta solicitud de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), respecto a reclamar a nuestro país el cese de indocumentados haitianos hacia su territorio tomando en cuenta la dolosa crisis actual en el vecino país.
Proporcionar ayuda debe ser un acto de pura humanidad, pero no condicionando ésta. República Dominicana a no largo de su historia ha dicho presente en situaciones de crisis en Haití con respuestas inmediatas.
No es posible que albergue en mi casa a personas a quienes no puedo brindarle sus necesidades fundamentales, a costa de sacrificar yo a mi familia.
¡Un pedido descarado de la ACNUR, cargado de insolencia,irrespeto e irracional!
La comunidad internacional mantiene su vista en otra dirección, sabiéndose que no está ajena a lo acontecido en Haití.
Países como Canadá, Francia y Estados Unidos, poseen en conjunto amplísimas áreas territoriales para dividirse entre sí un considerable porcentaje de ciudadanos haitianos que salen de su país producto de la escalada y sostenida violencia. Eso lo sabe el planeta. Lo que no se concibe es cómo y por qué buscar una solución «solicitando» a República Dominicana un gesto de «solidaridad» en torno a la ya citada situación.
Si de corazón y humanidad se trata, las naciones citadas más arriba, deberían capitalizar la práctica de muestra auténtica de solidaridad y por ser naciones desarrolladas y altamente productivas, en sus territorios podrían garantizarle óptimo avance a los necesitados.
Nosotros estamos claros en que la misión fundamental de la ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados), persigue salvar vidas, salvaguardar derechos y construir un mejor futuro para las personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares debido a conflictos y persecuciones.
También somos entendidos que en ese contexto y premisa, ¿bajo qué condiciones deben ejecutarse esas iniciativas?
¿Soluciones rápidas sin tomar en cuenta leyes vigentes y existentes en una nación?
No, la cuestión no es así. No hay forma de construir un mundo en el que toda persona forzada a huir pueda tener un mejor futuro, insertándola en un lugar así por así.
ACNUR en la actualidad opera en 137 países, donde brinda asistencia vital, que incluye albergue, alimento, agua y atención médica para las personas forzadas a huir de conflictos y persecuciones, muchas de las cuales no tienen a nadie más a quien recurrir.
¡137 países! ¿Por qué no se realiza una sesión extraordinaria y solicitar a esa cantidad de naciones la solidaridad requerida vía el derecho a recibir protección y ayuda de las personas desplazadas para que puedan encontrar un lugar al que llamar hogar y reconstruir sus vidas?.
República Dominicana anhela el crecimiento y desarrollo de su gente. Queremos un país digno de nuestras expectativas. El país único que tenemos y no vamos a cederlo ante nada ni nadie.
¡Crear esto, arrojó enormes sacrificios que más allá de los que están ignotos del tema, todavía habernos muchos que estamos pendientes a defender y ejercer nuestro ganado y pleno derecho soberano!
¡Rechazamos con vehemencia la solicitud de la ACNUR!

