COLABORACIÓN
Por Antonio Corcino
«El ordenamiento territorial en Verón no es que sea urgente; cualquier día que pase es una crisis mayor» Luis Abinader, presidente de la República.
En el espejo reflejamos nuestra propia imagen, pero también podemos ver reflejadas las realidades de otros países.
Decenas de miles de personas en las Islas Canarias, España, se manifestaron el sábado contra el modelo de turismo de masas que está abrumando al archipiélago atlántico.
Las protestas en las Islas Canarias evidencian un clamor colectivo por un cambio en el modelo turístico. Los manifestantes conscientes de que el desarrollo turístico descontrolado no solo ha dañado el medio ambiente, sino que también afecta negativamente a la calidad de vida de los residentes.
Por lo tanto, la demanda de limitar el número de turistas y restaurar el ecosistema resuena como una urgente necesidad para proteger el bienestar de esta comunidad autónoma.
Además, el hecho de que el 80% de la riqueza generada por el turismo se vaya fuera de las islas subraya la preocupación por la desigualdad económica y medioambiental.
La distribución desigual de recursos, como el agua, y la violación de las leyes de protección costera con la construcción de hoteles de lujo, son ejemplos tangibles de cómo el actual modelo turístico está dejando atrás a los residentes locales y amenazando su sustento y entorno.
En el contexto global del turismo, Verón-Punta Cana se destaca por ser el más grande y poblado entre los 235 distritos municipales del país, dentro de un total de 157 municipios y Las Canarias emergen como dos puntos de referencia cruciales, mostrando tanto los desafíos como las oportunidades que enfrentan como destinos turísticos en la actualidad.
Las recientes manifestaciones en Las Canarias contra el modelo de turismo de masas reflejan una preocupación cada vez mayor sobre el impacto negativo del desarrollo turístico desenfrenado en el medio ambiente y en la calidad de vida de los residentes.
Este movimiento histórico, que reunió a decenas de miles de personas en las ocho islas, destaca la necesidad de repensar el enfoque hacia el turismo en todo el mundo.
En Verón-Punta Cana, el turismo de masa también ha sido un motor económico significativo, pero conlleva desafíos similares en términos de sostenibilidad ambiental, equidad social y preservación cultural.
La población de Verón-Punta Cana exige medidas urgentes para abordar la contaminación de los recursos hídricos y gestionar el flujo constante de visitantes extranjeros. Si no se toman las medidas necesarias, existe el riesgo de una degradación continua de la experiencia turística y sus efectos negativos asociados.
La comparación entre las cifras de turismo en ambas regiones revela la magnitud del desafío compartido. Si bien el turismo puede generar beneficios económicos importantes, también plantea riesgos significativos si no se gestiona adecuadamente.
En última instancia, compararnos con otras localidades, podría ser simplistas sus conclusiones debido a que el país es distinto, sin embargo, es una invitación a reflexionar sobre cómo las realidades de otros países pueden reflejarse en nuestras propias circunstancias.
Al comparar la situación de Verón-Punta Cana y Las Canarias, podemos encontrar lecciones valiosas que nos ayudan a entender mejor los desafíos y oportunidades que enfrentamos como sociedad.

