COLABORACIÓN
Por Manuel Castillo
En la República Dominicana, se celebra tradicionalmente el Día de las Madres el último domingo de mayo. Es una fiesta que conmueve nuestros corazones y nos brinda la oportunidad de honrar y agradecer a esas mujeres que tanto amamos. Sin embargo, más allá de una fecha específica, deberíamos extender esta celebración a lo largo de todo el año, convirtiéndola en una fiesta perpetua. No deberíamos pasar un solo día sin recordarle a nuestra madre cuánto la queremos y apreciamos.
Llamar a nuestra madre «mi amor» puede tener un gran impacto en su bienestar. Es un gesto que demuestra el amor y la admiración que sentimos por ellas. Además, cada abrazo y beso que compartimos con nuestras madres es una oportunidad para expresar nuestro cariño y gratitud. Incluso podemos intentar cargarlas, si es posible, como un recordatorio simbólico de cómo ellas nos llevaron en sus brazos cuando éramos pequeños.
La relación con nuestra madre es única y especial. Es un vínculo que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida y nos brinda amor incondicional. En este Día de las Madres, cantemos en honor a ellas y celebremos la fiesta más bella. A través de la música y las palabras, podemos expresar nuestro amor y gratitud hacia nuestras madres.
No debemos olvidar que no todos tienen la suerte de tener a sus madres presentes en sus vidas. Para aquellos que han perdido a sus madres, este día puede ser especialmente difícil. Es importante recordar a aquellos que han perdido a sus seres queridos y brindarles apoyo y comprensión en este momento.
El Día de las Madres es una oportunidad para honrar y celebrar a esas mujeres maravillosas que nos dieron la vida y nos han brindado amor incondicional. Más allá de una fecha específica, debemos recordarles a nuestras madres cuánto las queremos y apreciamos cada día. Cantemos a las madres y celebremos la fiesta más bella, aquella que conmueve nuestros corazones y nos llena de gratitud y amor.

