Fuente: Versión original en inglés vía Wired
Redacción Quevedo Informativo.- Ray Kurzweil rechaza la muerte. El científico e ingeniero de 76 años ha pasado gran parte de su tiempo en la Tierra argumentando que los humanos no sólo pueden aprovechar los avances médicos aún por inventar para vivir más tiempo, sino que, en última instancia, también pueden fusionarse con las máquinas, volverse hiperinteligentes y quedarse indefinidamente.
Sin embargo, la muerte ensombreció una entrevista con Kurzweil esta primavera en la revista Wired. Apenas unos minutos antes de conocer al entrevistado, supo que Daniel Kahneman, el psicólogo ganador del Premio Nobel y uno de los compañeros intelectuales de Kurzweil, había sufrido ese destino.
Durante más de cincuenta años, el futurista Raymond Kurzweil ha dedicado su vida a comprender cómo la informática puede transformar nuestra sociedad. Ahora, en su próximo libro «The Singularity is Nearer» y en uno de sus ensayos, publicado en la revista Wired, Kurzweil destaca los nanorobots como los elementos clave para extender la vida humana más allá de los 120 años. La combinación de biotecnología e inteligencia artificial promete ayudar a «superar por completo las limitaciones de nuestros órganos biológicos».
El cuerpo humano, con el tiempo, acumula errores a medida que las células se replican, lo que lleva a daños que los cuerpos jóvenes pueden reparar pero no así los envejecidos. Kurzweil sostiene que «la única solución es curar el propio envejecimiento», proponiendo la reparación de daños a nivel celular y de tejidos mediante nanorobots.
Nanorobots: La Solución al Envejecimiento
A pesar de la audaz visión de Kurzweil, actualmente no existe tecnología que se acerque a sus predicciones. Sin embargo, su optimismo radica en que la nanotecnología de 2050 podría resolver problemas de envejecimiento, permitiendo que personas centenarias vivan hasta los 150 años. Con la inteligencia artificial acelerando la investigación, el progreso sería exponencial, según Kurzweil.
Aunque estas proyecciones pueden parecer «absurdas», Kurzweil confía en las «razones sólidas» que respaldan el potencial de los nanorobots médicos. Imagina nanorobots diamondoides, equipados con sensores, manipuladores, ordenadores y fuentes de energía, operando en el torrente sanguíneo humano. Se necesitarían miles de millones de estos nanobots para reparar y mejorar órganos deteriorados.
El Futuro de la Biología Humana
Kurzweil visualiza un futuro donde los nanorobots no solo mantendrán la salud, sino que podrían reemplazar completamente órganos biológicos si es necesario. Esta tecnología podría permitir que los humanos superen el impacto del envejecimiento y desarrollen un cuerpo más óptimo. «Dominaremos nuestra biología y la medicina se convertirá en una ciencia exacta», afirma.
Más allá de prolongar la vida, Kurzweil cree que la nanotecnología permitirá reconstruir el cuerpo humano hasta ser más de un 99.9% no biológico. La tecnología controlaría la secuenciación del ADN, y la inteligencia artificial resolvería problemas antes de que surjan. En su visión, los nanocomputadores regularían nuestras funciones corporales, y eventualmente, nuestros tejidos y sangre serían reemplazados por nanobots conectados a máquinas.
Para Kurzweil, en las décadas de 2040 y 2050, habremos transformado nuestros cuerpos y cerebros mucho más allá de lo que conocemos hoy. «Podremos correr más rápido, respirar bajo el agua y dotarnos de capacidades sobrehumanas. Pensaremos millones de veces más rápido y no dependeremos de nuestro cuerpo físico para sobrevivir», asegura.
Solo el tiempo dirá si estas previsiones se cumplirán, pero la posibilidad de un futuro donde la nanotecnología redefine la existencia humana ya está capturando la imaginación de muchos.
Sobre Raymond Kurzweil
Raymond Kurzweil (Queens, Nueva York, 12 de febrero de 1948) es un inventor estadounidense, además de músico, empresario, escritor y científico especializado en Ciencias de la Computación e inteligencia artificial. Desde 2012 es director de Ingeniería en Google.
Es además experto tecnólogo de sistemas y de inteligencia artificial, es actualmente presidente de la empresa informática Kurzweil Technologies, que se dedica a elaborar dispositivos electrónicos de conversación máquina-humano y aplicaciones para personas con discapacidad y canciller e impulsor de la Universidad de la Singularidad de Silicon Valley.
Raymond Kurzweil es un pionero de Ley de rendimientos acelerados e historia de la tecnología, el cambio acelerado es un incremento en la tasa de progreso tecnológico.
La obra de Kurzweil se ha caracterizado por la realización de predicciones con un alto nivel de acierto.
La era de las máquinas inteligentes
Podría decirse que Kurzweil obtuvo gran parte de su credibilidad como futurista gracias a su primer libro, La era de las máquinas inteligentes.
Escrito entre 1986 y 1989 y publicado en 1990, en él se predice la desaparición de la Unión Soviética por causa de las nuevas tecnologías como los teléfonos móviles y máquinas de fax que restarían poder a los gobiernos autoritarios, eliminando el control del estado sobre el flujo de la información.
En el libro Kurzweil también extrapola las tendencias preexistentes en las mejoras del software de ajedrez para ordenadores, prediciendo correctamente que los ordenadores derrotarían a los mejores jugadores de ajedrez humanos hacia 1998.
De hecho, fue en mayo de 1997 cuando el campeón de ajedrez Gary Kasparov fue derrotado por el ordenador Deep Blue.
Quizás más significativa es la predicción de Kurzweil acerca del explosivo crecimiento del uso de Internet en los años 90. En el momento de la publicación de La Era de las Máquinas Espirituales había sólo 2,6 millones de usuarios de Internet en el mundo y esta tecnología no era en ese momento demasiado estable, ni fácil de usar, además de bastante escasa de contenido.
También estableció que la explosión de Internet no sólo se daría en el número de usuarios, sino en su propio contenido, permitiendo a los usuarios acceso a redes bibliotecarias internacionales, bases de datos y servicios de información.
Más aún, Kurzweil previó correctamente que el uso principal de Internet se daría a través de sistemas inalámbricos.
Kurzweil también predijo acertadamente que la mayoría de los documentos existirían únicamente en ordenadores e Internet hacia el final de los 90 y que estos documentos incluirían, con frecuencia, animaciones, sonidos y vídeos incrustados que harían imposible su impresión en papel.
Además previó que los teléfonos móviles crecerían en popularidad al tiempo que disminuirían en tamaño.
Si bien esto fue cierto hasta finales de la primera década del 2000, a medida que los teléfonos móviles incorporaron tecnologías, como cámaras digitales y acceso a Internet, su tamaño fue aumentando.

