COLABORACIÓN
Por: Domingo Rodriguez http://laplumadelescriba.blogspot.com
El aborto (del latín abortus) es la interrupción y finalización prematura del embarazo de forma natural o voluntaria, hecha antes de que el feto pueda sobrevivir fuera del útero.
Un aborto que ocurre espontáneamente también se conoce como aborto espontáneo. Cuando se toman medidas deliberadas para interrumpir un embarazo, se llama aborto inducido.
Se diferencia del parto prematuro o pretérmino, pues en este último sobrevive el feto.
Tipos de aborto
Aborto espontáneo
El aborto espontáneo es un aborto no provocado intencionalmente. Es la muerte no deseada y expulsión de un embrión o feto antes de las semanas del embarazo. Cuando la pérdida es posterior, ya se habla de muerte fetal.
Al criterio del tiempo gestacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) añade como criterio que debe pesar menos de 500 gramos. Sin embargo, este criterio ha de ser interpretado con prudencia, ya que a veces un feto de menos de 500 g expulsado puede ser reanimado y sobrevivir. Si falleciera posteriormente, se registra como muerte neonatal.
Se distingue el aborto precoz, cuando tiene lugar antes de las 12 semanas de gestación, y el aborto tardío, con 12 o más semanas.
Los factores que pueden producir aborto espontáneo son muy variados: genéticos o cromosómicos del mismo feto, la exposición a toxinas ambientales, problemas hormonales de la madre, y otros como el tabaquismo, la drogadicción o el alcoholismo.
Entre los signos y síntomas se encuentran el sangrado vaginal, el lumbago, dolor abdominal sordo, agudo o cólico o la presencia de coágulos que salen de la vagina. Todos ellos deben ser valorados por un ginecólogo y muchas veces requieren de atención inmediata.
Ante los síntomas, existen diversas pruebas y exámenes para verificar o prevenir este tipo de abortos, como son el ultrasonido vaginal o abdominal que ayuda a examinar el desarrollo del embrión/feto, los latidos cardíacos y la cantidad de su sangrado.
En caso de aborto, es fundamental para la salud de la mujer comprobar si queda algún resto fetal o de tejido placentario en el útero, en el caso de que queden restos fetales deben ser retirados inmediatamente. El producto expulsado debe ser analizado para determinar si la causa del aborto espontáneo es tratable y prevenirlo en el futuro.
Aborto inducido
El aborto inducido es la finalización del embarazo mediante la eliminación de un embrión o feto antes de que pueda sobrevivir fuera del útero.
Puede tratarse de un aborto terapéutico, cuando se realiza por razones médicas, o de un aborto por decisión personal (interrupción voluntaria del embarazo) cuando se realiza a petición de la mujer embarazada.
A su vez, según la técnica empleada para inducir el aborto, se puede hablar de aborto médico o de aborto con medicamentos y de aborto quirúrgico.
Dependiendo de los países, existen diversas legislaciones sobre el aborto inducido, desde aquellas que lo permiten con pocas restricciones por considerarlo como una ampliación de los derechos reproductivos hasta legislaciones que lo prohíben por considerarlo una forma de homicidio.
Aborto terapéutico
El aborto terapéutico es la interrupción provocada del desarrollo vital del embrión o feto (por lo que se trata de un aborto inducido), pero al que preceden razones estrictamente médicas. Entre estos motivos cabe si la salud de la madre (física o mental) se encuentra directamente comprometida con dicho embarazo o, en su caso, si la vida de la madre corre riesgo.
Aborto indirecto
El aborto indirecto es cuando se produce la muerte del feto en una intervención médica en que se deben cumplir dos condiciones:
• La intervención va destinada a salvar la vida de la madre embarazada en situaciones en las que esta corre cierto peligro de muerte.
• La viabilidad del feto es nula según los conocimientos que se poseen sobre el caso o el trastorno.
No se equipara, pues, con el aborto terapéutico, ya que se produce en intervenciones médicas distintas del aborto en sí mismo, siendo este una consecuencia derivada, no querida directamente, y por tanto, implica unas consideraciones bioéticas muy diversas al aborto inducido.
Se considera aborto indirecto aun cuando el médico sabe que su intervención puede afectar al feto, pero de no intervenir, o de esperar a que el feto sea viable fuera del útero, tanto la madre como el feto resultarían muertos. Un claro ejemplo es el de la intervención en un embarazo ectópico.
El Aborto en República Dominicana
El tema de debate hoy en día en la República Dominicana es si se permite o no el Aborto en determinadas circunstancias; una de esas circunstancias es si una mujer es violada y queda embarazada. Los grupos pro-abortos alegan que la mujer tiene derecho a abortar esa criatura y no tener lazos con el violador. Pero vamos analizar algunos puntos para sacar a la luz su error e hipocresía:
1.- Según la ONU en el mundo hay 7mil millones de habitantes, ¿y usted sabía que todos los seres humanos tienen huellas digitales diferentes? No hay dos con las mismas huellas. Eso hace a la criatura independiente y diferente de la madre y del padre.
2.- Si la mujer violada queda embarazada, el violador es su padre (terrenal), pero ella es su madre. ¿Esa mujer va a tomar la decisión de matar a su HIJO?
3.- La Biblia dice: “Antes que te formase en el vientre te conocí…” Jer.1:5. Siendo que Dios es quien dá la vida y que desde antes de la formación de la criatura en el vientre ya Dios lo sabía, entonces, en realidad la relación de la mujer es con Dios, no con el violador.
4.- Y tomando el punto anterior y que la Biblia dice: “… ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Heb.12:9. Siendo que somos seres trino (espíritu-alma-cuerpo, 1ª.Ts.5:23), o sea, somos un espíritu, que habita en un cuerpo y posee un alma. Entonces, en realidad el Padre de esa criatura es Dios, no el violador, porque el espíritu existía antes que el cuerpo.
Yo concluyo, todo aquel que apoye y promueva el aborto es un desconocedor de la Palabra de Dios, un impío y el mismo está bajo maldición. A menos que se arrepienta, no tendrá paz jamás.
“No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos”. Is.57:21

