COLABORACIÓN
Por Antonio Corcino
El turismo es una industria global que opera como un entramado de interacciones, influencias y acuerdos más allá de la planificación de viajes y vacaciones, si no que mucha gestión.
Envuelve miles de millones de dólares cada año, condicionado a la estabilidad política, económica, social y medioambiental. Sin embargo, está sujeto como cualquier actividad humana a negociación, pacto y conflicto.
La armonía tiene que reinar entre sus partes, las cuales actúan como una fuerza impulsora, que subyace en el desarrollo, sostenibilidad y éxito.
En el ámbito de un país receptivo de turismo y para el sano flujo turístico internacional, la aviación civil es fundamental en la cadena de valor del turismo.
Este sector proporciona infraestructuras y servicios vitales que sirven para conectar a los turistas con los destinos, facilidades que favorecen positivamente la economía y la promoción de los destinos.
El desarrollo, dinámica y notoriedad de un destino turístico está asociado al cumplimiento de normas, estándares y acuerdos internacionales como país y empresas que aseguren la calidad y seguridad de los servicios ofrecidos. Asumir estos compromisos fortalece la reputación y competitividad, que se traduce en confianza y seguridad.
La clave para atraer y mantener un flujo constante de turistas, necesariamente depende de estos factores, que igual conducen afianzar la sustentabilidad del sector, como parte del desarrollo económico y social de las comunidades locales.
El comportamiento de los entes de la actividad turística influye en su dinámica.
El nivel de entrega y compromiso que exhiben los gestores del destino lo condiciona. Tal el caso de los que están envueltos en transporte aéreo donde en su momento el director del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), Héctor Porcella, cuya actitud fue significativa para poder alcanzar la meta de 10 millones de visitantes.
Sin embargo, este esfuerzo conjunto coordinado de los sectores de la industria turística ha parido los resultados de hoy, que sin el rol firme del presidente Luis Abinader no se hacen realidad, el haber proyectado confianza entre los actores alfombra los pasos para su resiliencia, recuperación y crecimiento. De igual postura asumida lo constituye el ministro de Turismo, David Collado, el sector privado encabezado por Asonahores, y que sin la participación del sector de la aviación civil como eslabón esencial dentro de nuestra condición insular.
Definitivamente, al crearse las condiciones para que siga floreciendo la actividad turística dominicana rindieron sus frutos.
Un hecho de altísimo valor lo fue el acuerdo de cielos abiertos firmado con los Estados Unidos y el IDAC, histórico y extraordinario que afianza la aviación en la República Dominicana pasará a otro nivel tras más de 25 años de espera. Dicho convenio fortalece la conectividad con los principales mercados emisores de turistas.
Otra noticia que favorece esa confianza y seguridad que irradiamos con nuestro manejo ha sido las revelaciones del jefe de la sección de desarrollo y apoyo a la implementación de seguridad de la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI), Fernando Cohelo, quien estableció que República Dominicana está dentro de los primeros cinco países de los 193 Estados de esta institución mundial, según el ranking que mide el cumplimiento de las normas y métodos recomendados del Anexo 17-Seguridad.
Mediante un documento que describe normas y métodos recomendados para garantizar la prevención de actos de interferencia ilícita en la aviación.
La OACI como institución internacional que regula la aviación civil mundial, sustentó su intervención con datos oficiales de la, que indican que el país obtuvo un 96.98 % en la implementación efectiva promedio de los elementos críticos y un 94.79% en la aplicación de las normas del anexo 17.
Un hecho importante lo constituye el Aeropuerto de Punta Cana (PUJ, el cual por primera vez ha sido certificado como Operador Económico Autorizado (OEA) de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) como una terminal aérea de República Dominicana.
Esta certificación global es una forma de conceder a los aeropuertos que cumplen con medidas de seguridad y buenas prácticas en la cadena de suministro internacional de mercancías.
La suma de estos reconocimientos, certificaciones y distinciones ha sido consecuencia de la determinación a la hora de asumir compromiso, así como la disposición que, como país respetuoso, compromisario con los acordados sin poner en riesgo la actividad no solo el tráfico aéreo sino el flujo turístico internacional.
Nuestra actuación como nación receptiva cumplidora, comporte que certifican la seguridad y eficiencia de las operaciones turísticas y el comercio.
Esto personifica que como país contribuimos con la estabilidad y crecimiento del turismo. Pruebas de estos son las validaciones que han recibido nuestros aeropuertos internacionales considerados socios fiables en la cadena de valor del turismo.
El turismo como industria multifacética depende de la cooperación internacional y el cumplimiento de normas tenga notoriedad. Dentro de esta actividad está el sector de la aviación civil, cuyo rol es imprescindible en este ecosistema. Esto significa que la adopción de estándares y acuerdos internacionales han sido determinantes para fortificarnos como un país en el mercado turístico global, lo que nos asegura un flujo constante de visitantes y el desarrollo económico sostenido.

