COLABORACIÓN
Por Luis Manuel Julián R.
Desde mi perspectiva de desarrollo humano y desarrollo de liderazgo, hay dos palabras que van de la mano, una es “humilde” y la otra “líder”, en esta ocasión enfocaré un paralelo de ambas en el ámbito organizacional.
Defino la humildad como el reconocimiento de tus talentos con sencillez, por lo que no veo mal que disfrutes de tus talentos y habilidades y los celebres, pero no sería recomendable que hagas gala de ellos para enrostrarle a los demás que estás por encima de ellos. La humildad es una virtud que habla por sí sola, está basada en los hechos de una persona cuando no se cree más que nadie, cuando opina oportunamente, cuando no es prepotente, cuando aun sabiéndose poseedor de la razón, no tiene un interés marcado en “ganar”.
De igual modo, el líder auténtico deja que sus hechos hablen por él, y no su boca, nunca irá proclamando por todos los escenarios que es un “líder”, para mi esto lo considero como una gran falta de humildad.
Entiendo que estas dos palabras “humilde y “líder” están reservadas única y exclusivamente para los que te rodean, ellos son los que tienen el derecho legítimo de decir si eres humilde o líder, tus seguidores o miembros de tu equipo son los que de primera mano saben tu modus operandi, son los que tienen el conocimiento de tu manejo de emociones, comportamientos, reacciones, nivel de colaboración, desarrollo integral del equipo, si es modelo a seguir a través del equilibrio de la coherencia (Lo que piensas, lo que dices, lo que haces y lo que sientes), en definitiva, solo ellos son los que están en tu entorno y dirán si eres o no un líder.
Nelson Mandela, uno de mis líderes favoritos, tiene una frase que entiendo puede encajar con este artículo, a citar: “Hay veces que el líder tiene que dejar de ser líder”, esta frase podría tener varias implicaciones, pero me voy a quedar solamente con tres de ellas: La Delegación, el Empoderamiento y la Humildad.
Con la delegación Mandela permitía que sus seguidores desarrollaran sus habilidades y tomaran decisiones importantes, fomentando así un desarrollo de liderazgo. En cuando al empoderamiento, mostraba confianza en las capacidades de su equipo, y con esto aumentaba la moral y la motivación. Y la humildad, virtud de virtudes, reconocía delante de toda la gente sus limitaciones, dejando expuesta lo que he llamado una “vulnerabilidad positiva”, además otro aspecto de la humildad es que fomenta un ambiente de colaboración y respeto mutuo que a la vez construye una sólida credibilidad, en donde el líder genuino cede el liderazgo en ciertos momentos para la construcción de una auténtica y sostenible confianza, creando esto una plataforma crucial para un trabajo efectivo y cohesivo.
Un líder que este consciente de su rol en el escenario que le haya tocado, jamás utilizará la frase “Yo soy un líder”, el está claro que ese tipo de expresión debe salir de sus seguidores. El líder está convencido de serlo, pero más convencido está en su misión de servir a los demás sin estar alardeando de su posición de liderazgo en la organización.
En una de las series de reflexiones que escribo, específicamente LEADERSHIP STRATEGIES, que publico todos los viernes en mis redes sociales, dice: “Un líder auténtico se sentirá feliz cuando sus seguidores se han convertido en líderes, pero se sentirá realizado, cuando estos los han superado a él”
Precisamente la misión principal de un líder es ser un fabricante de líderes y con estos esfuerzos dedicados a la misión, el líder no tendrá tiempo de estar haciendo una campaña publicitaria sobre su liderazgo, está concentrado en desarrollar a su equipo, en ser modelo a seguir, a conocer a cada miembro del equipo con profundidad, a practicar la empatía y la asertividad, él jamás se autoproclamará LIDER.
El líder genuino invierte un tiempo considerable en un autodesarrollo integral, actualización de nuevas tendencias, nuevas perspectivas y decide asumir una cultura de mejora continua, solo de esta forma, estará listo para desarrollar a otros, los líderes que tienen un crecimiento sostenible, son los que están proactivamente preparados para desarrollar a cada miembro de su equipo.
Cómo es costumbre, terminaré con tres preguntas para auto evaluarnos sobre nuestro liderazgo, sobre la base de la lectura de estes artículo.
¿En qué formas practico la humildad en mi rol de liderazgo, y cómo impacta esto en la percepción de mi equipo sobre mi liderazgo?.
¿Cómo estoy facilitando el desarrollo y empoderamiento de los miembros de mi equipo, y en qué medida permito que ellos tomen la iniciativa y lideren?.
¿En qué áreas de mi liderazgo necesito mejorar, y cómo estoy trabajando en mi propio desarrollo personal y profesional para ser un mejor líder para mi equipo?.
El autor es charlista motivacional. locutor, comunicador social, educador y músico.

