COLABORACIÓN
Por Luis Manuel Julián R.
El anonimato es perseguido por personas que piensan en los demás más que en sí mismos; es el refugio por excelencia del líder del que hablaré hoy: el maestro.
Mi madre es el vivo retrato de un líder que habitaba en el anonimato con una comodidad increíble. De sus esfuerzos por la excelencia educativa, solo se veía un producto terminado en las aulas: sus alumnos disfrutaban con regocijo de sus clases, pero jamás vieron lo que sucedía detrás de bambalinas en las horas de preparación.
Siempre que hablamos de las características distintivas de un líder, no podemos dejar de mencionar la influencia. Esta coloca al líder en una plataforma destacada en la mente de sus seguidores, pues a través de ella puede impactar de manera contundente en la forma de pensar, en el comportamiento y en la toma de decisiones de quienes lo rodean. Así, queda evidenciado cómo es capaz de influir en el comportamiento humano de aquellos que le consideran un líder.
El maestro de vocación es un líder porque surca el camino por donde pasarán sus estudiantes, guiándolos con los conocimientos que comparte. El maestro es una base fundamental en la vida del alumno, desde su niñez hasta su etapa adulta. Este profesional influye de tal forma que, en muchas ocasiones, trasciende del aula a la casa, logrando que los alumnos incluso eduquen a sus propios padres.
Los maestros, indudablemente, son líderes cotidianos, y en su gran mayoría, acuden al anonimato sin esfuerzo, pues su realización y felicidad están basadas en el aprendizaje de sus alumnos, y aún más, en la aplicación de esos conocimientos en todos los ambientes en que estos se desenvuelven.
De las muchas características comparativas indispensables que existen entre un líder y un maestro, he seleccionado cinco que comparto a continuación:

Es una gran responsabilidad que un maestro tiene en sus manos, sabiendo que su nivel de influencia como líder es suficiente para que un estudiante conserve dicha influencia para utilizarla en puestos políticos, económicos y sociales para bien o para mal de un país.
En otras cosas, el maestro debe ser modelo a seguir y aunque no esté dentro de sus responsabilidades como profesional, proveer la educación que debe ser enseñada en el hogar, por motus propio.
El maestro emplea tiempo y esfuerzo en compensar la falta de esa gran educación en el transcurrir de sus días de labor, esto lo posiciona en una plataforma de liderazgo.
Otro aspecto que el maestro comprometido hace, es una preocupación legítima por la salud mental, emocional y física de sus estudiantes, extensivo a sus familiares.
Con este artículo he querido rendir un homenaje a todos los maestros, docentes, profesores, catedráticos, facilitadores del conocimiento en su tesonera profesión de dimensionar al ser humano en el mundo del saber, saber ser y saber hacer, por lo que queda claro, que un auténtico MAESTRO de vocación, es un LÍDER.
Tres preguntas introspectivas para profesores, docentes y catedráticos:
¿Cómo impacta mi forma de enseñar en la vida personal y profesional de mis alumnos, incluso fuera del aula?
¿En qué medida mi liderazgo en el aula está moldeando no solo el conocimiento, sino también los valores y la ética de mis estudiantes?
¿Estoy siendo consciente de la influencia que tengo sobre mis alumnos, y cómo puedo utilizarla para fomentar su desarrollo integral?

