COLABORACIÓN
Por Lester McKenzie Hamilton
Todo listo para iniciar el año escolar 2024-2025. Las grandes, medianas y pequeñas tiendas han inundado los medios mediante un bombardeo constante, con toda una gama de ofertas para garantizar el éxito del curso escolar correspondiente.
Mochilas, uniformes, zapatillas para deporte, zapatos, libros, libretas, lápices, en fin todo tipo de pertrechos para cualquier contingencia. La educación de nuestros hijos, su formación académica, no es cosa exclusiva del plantel escolar pues ante todo es tarea y vocación de los padres con una gran ventaja si se sabe asumir esa responsabilidad y se participa de manera activa en el proceso.
Si se descuida esta tarea, los celulares, las redes sociales, la TV, las películas, los video-juegos, la calle y las no siempre gratas “ocurrencias de muchachos” ocuparán el vacío que los padres no llenan y además nunca debemos subestimar la capacidad de la mente ociosa de los niños para meterse en problemas y a los padres también.
Que no sean esos medios los que dicten modelos alienándolos en lo que a su comportamiento respecta, con lo que tienen que pensar, comer o como divertirse.
La educación necesita hablar un nuevo idioma acorde con estos tiempos, debe aprender a utilizar las nuevas herramientas de la vida cotidiana y ajustarlas a las necesidades de estos tiempos de cambios constantes.
Educar es un proceso complejo y el aprendizaje una actividad y un logro difícil que requiere de condiciones previas que en un futuro inmediato serán determinantes.
No se aprende todo lo que se enseña ni solo lo que se enseña debido a que aprender es, en gran parte, un acto voluntario que exige al estudiante grandes dosis de esfuerzo, concentración y motivación y hoy día da la impresión de que es mínimo ese esfuerzo que se aplica y hay que reconocer que un alto porcentaje de los programas formativos no están a tono con las exigencias del siglo XXI pues están fundamentados en mecanismos obsoletos con material desactualizado, incluyendo las universidades.
¿Existirá una receta para el éxito escolar? Desde mi óptica, la lectura juega un papel de primer orden en el aprendizaje y es triste reconocer que hoy los alumnos leen poco, se notan faltos de motivación, y muchos, incluyendo adultos, no entienden lo que leen (lectura comprensiva).
El internet es una realidad y hay padres que no lo han asimilado como tal y aquí surge la tecnología como una grieta, inquietante de por sí, entre esa necesaria relación de padres e hijos.
Comprendo que muchos padres no están preparados para soportar los embates de esta revolución tecnológica, pero deben hacer el esfuerzo, el intento aunque sea medianamente para ponerse al día, pues vivimos en una cultura donde los jóvenes, equipados con iPhones y computadoras portátiles de última generación utilizan muchas horas al día, la noche incluida, para enviar mensajes de texto y son menos propensos que nunca a desarrollar la “fluidez silenciosa” que resulta de la interacción personal frente a frente.
Los que han nacido en la era digital son expertos en el manejo del teclado, pero cuando se trata de leer el comportamiento del otro son algo torpes porque su mundo de contactos es virtual en un alto porcentaje.
No tengo la menor idea de hasta dónde llegará este problema y es demasiado pronto, muy temprano, para calcular el efecto de los hábitos digitales en el comportamiento humano y esas herramientas cambian tan rápido que la investigación no puede correr a esa velocidad para mantenerse al día.
Mi humilde, sencilla y sincera exhortación a los padres es que comprendan que hoy la información no está monopolizada dentro del plantel escolar como en el pasado pues cualquier persona en cualquier momento y lugar puede tener la información que desee en sus manos sin mucho esfuerzo.
En un congreso en Qatar hace unos años, Michelle Obama dijo lo siguiente: “Si los que hoy trabajan en educación no se dan cuenta de la urgencia con que deben reformar el sistema educativo y la escala en la que deben pensar, no están dándose cuenta del desafío que deben enfrentar en esta época”.
¡Tengan todos un beautiful y wonderful Sunday, en familia, y que el Dios de Amor, Bondad y Misericordia les colme de salud y bendiciones!

