COLABORACIÓN
Por Lester McKenzie Hamilton
Cuanto ha cambiado la manera de celebrar las navidades y ocurre por una razón muy lógica, sencillamente porque nosotros que tampoco somos como antes, también hemos cambiado … todo ha cambiado, el clima, la música, la comida, la salud, el comportamiento durante la Semana Santa y hasta la manera de relacionarnos, entre otras cosas notorias.
La transformación del sentido de fiesta familiar y religiosa de la Navidad ha supuesto que a los compromisos de la familia de sangre, al clasico compartir, se sumen en ocasiones vecinos y hasta amigos y compañeros de trabajo.
Se vive una multiplicación de eventos promocionados por los diferentes medios de comunicación desde antes de la llegada del mes de Diciembre incluyendo hoy las redes sociales, que inciden de manera directa en nuestro comportamiento, estado de ánimo y hasta en la alimentación, tanto asi que observamos que hay quienes prefieren escapar de las «obligaciones navideñas» en la casa para en vez de reunirse para compartir con la familia, se dirigen a un complejo hotelero donde los conocidos son muy pocos y se vive en un ambiente de exceso de consumo pues se come y se bebe de manera desaforada.
Los de mi generación recordarán que en nuestra infancia había que esperar a que llegase el mes de Diciembre y que conste no los primeros días, para ver manzanas, uvas, peras, avellanas, coquitos, gomitas y demás golosinas alegóricas a la época.
Todo se preparaba en la casa salvo la ración de carne de cerdo que ya sazonada por expertas manos familiares se llevaba a hornear a la panadería del vecindario pues en las casas se cocinaba con carbón, en fogón o en anafe, ya que las estufas, con horno incluido, brillaban por su ausencia … recuerden que hablamos de las décadas ’50-60′.
Algo que no ha cambiado es que al vivir un buen porcentaje de la población del trabajo informal y otros en base al salario mínimo, las personas tienen la capacidad de poner a prueba la elasticidad ($$$$) del bolsillo a través de la imaginación y del clásico regateo al tener que adquirir un producto.
Puesto que la vida es corta y los años, los días lucen más cortos, aun siguen siendo las mismas 24 horas de siempre, aseguremosnos de romper reglas libremente, amarnos entrañablemente, reír sinceramente y perdonar rápidamente … ¡recordemos que la esencia del Amor es el Perdón!
Es nuestro sincero deseo que compartan con sus seres queridos y que el 2025 llegue cargado de prosperidad y éxito, salud, belleza, felicidad y nos avoquemos por rescatar los valores, esos valores que sabemos están ahí en la vida y en las cosas.
«Pasemos de la teoría a la practica real» pues desde que tenemos uso de razón escuchamos «que el año que llega este cargado de cosas buenas y mucha dicha, paz, salud y prosperidad», lo cual en teoría suena muy bonito.
Que todos sus Domingos sean bendecidos, sus Lunes maravillosos, Martes sabrosos, Miércoles fabulosos, Jueves amistosos, Viernes exitosos y Sábados de agradecimiento.
Lejos, en el recuerdo, queda aquella época en la que las líneas telefónicas colapsaban minutos antes y después de medianoche el dia de fin de año y se escuchaba aquella voz femenina que decia: Lo sentimos, todos los circuitos están ocupados.
Ahora, gracias a la era digital podemos enviar las felicitación con un mínimo de interferencias y/o problemas, cuestión de época.
La familia McKenzie-Polanco les desea que el nuevo año, el 2025, sea bendecido con paz, amor, alegría, salud y prosperidad, cargado de los mejores parabienes y acompañados de una alegría que nunca termine.
Feliz, venturoso y exitoso año nuevo. Un fuerte y cálido abrazo para todos.
¡Hasta una próxima entrega!

