COLABORACIÓN
Por Lester McKenzie Hamilton
El observar uno que otro niño disfrutar de los juguetes de los Santos Reyes el pasado dia 06 con esa amplia sonrisa infantil de satisfacción, hizo que el video mental retrocediera a aquellos años de la década del ’60 en que nuestra familia residía en la calle Srtas Villa 3 en la ciudad de La Vega.
Los Reyes ponían juguetes muy diferentes a los de hoy donde las pistolas con su rollito de mito, los patines, los velocípedos y las muñecas eran de los preferidos.
En nuestras mentes se hacía realidad la frase “el niño que no juega no es niño” por lo tanto el hombre de hoy que no jugó no disfrutó del niño que tenía dentro y todo esto rodeado con las limitantes de rigor.
Habían muy pocos carros, motocicletas, televisores a blanco y negro, al igual que los teléfonos residenciales, pocas neveras (una tinaja de barro era el equivalente), los relojes eran de cuerda, un alto porcentaje de las casas no tenia el baño integrado a la vivienda, había patio, en la casa había un perro, el nuestro llamado Beauty, un radio marca Lowe Opta con su ojo mágico color verde y sus frecuencias de AM, Onda Larga, Media y Corta, esta última la de más alcance, no existía la FM, la mayoría de los pisos eran de madera (a muchos le ponían un linóleo).
La vivienda era techada de zinc, fumar era para adultos, los nombres escogidos para el bautizo identificaban el sexo de la criatura a leguas, muchos tomados del Almanaque de Bristol, nuestros vecinos eran parte de la familia y el pueblo era como un vecindario pues todos nos conocíamos.
Íbamos a la escuela, en nuestro caso la Republica de Panamá hoy Padre Lamarche, de 8:00 am a 12:30 pm con el recreo a eso de las 10:00 am, ataviados con uniforme color kaky, hembras y varones, y zapatos negros, no había uniforme de deporte aunque se impartía Educación Física, no se conocía la palabra mochila y el compás, el cartabón y la regla junto con los lápices, lapiceros, sacapuntas, cuadernos y libretas para escribir (mascotas) y los libros de texto eran el “material bélico” con que se asistía a clases. Se desayunaba vegetales (víveres) en muchas ocasiones con queso, en otras huevo, y leche de vaca que se vendía por botellas y la medida para ello era una lata de avena con un asa.
No olvidamos que en la escuela para esa época se ofrecía el desayuno escolar, con el Chocolate Trópico (de la mata a la botella) a la cabeza. Estudiábamos por las tardes y ya a eso de las cuatro a jugar, a distraernos con un sinfín de pasatiempos donde aprendimos a ganar y perder, a compartir, a jugar en equipo y donde las discusiones y/o errores se resolvían diciendo vamos a comenzar de nuevo.
Bebíamos agua directamente de la llave o pluma y crecimos sanos, cuando nos daba fiebre nos arropaban de pie a cabeza para que la sudáramos, si alguien se enfermaba el medico iba a la casa con su maletín negro y su eterno compañero: El estetoscopio colgando del cuello. Los refrescos en sentido general (CocaCola, Pepsi, Orange Crush, Country Club, Red Rock, Old Colony, Manzanita Dumbo, de los mas populares) no hacían daño y costaban cinco y luego diez centavos, al mabi le llamábamos cacheo y se acompañaba con masita o pancuco. Gracias por acompañarme por este recorrido de un pasado infantil en que los recuerdos de la niñez priman por encima de los hechos recientes. ¿Que recuerdan ustedes?
¡Hasta una próxima entrega sabatina!

