COLABORACIÓN
Por Dra. Ana Gómez
Desde 2007 la Organización Mundial de la Salud ha impulsado el Día Mundial de la Audición, para conseguir la detección temprana de cualquier tipo de problema o deterioro auditivo que se pueda presentar en las personas de todo el mundo.
En 2025, el tema propuesto por la Organización Mundial De La Salud (OMS) para el Día de la audición es: «Cambiando Mentalidades» empoderar para hacer del cuidado auditivo una realidad para todos.
Se trata de eliminar los estigmas e ideas erróneas de la sociedad, sensibilizando y dando información exacta sobre la audición.
Datos y cifras
Para 2050 está previsto que haya casi 2500 millones de personas con algún grado de pérdida de audición y que al menos 700 millones requieran rehabilitación.
Debido a prácticas de audición poco seguras, más de 1000 millones de jóvenes adultos corren el riesgo de sufrir una pérdida de audición evitable y permanente.
Para ampliar los servicios de atención otológica y audiológica en el mundo solo se necesita una inversión adicional anual de menos de US$ 1,40 por persona.
Después de 10 años, el retorno de la inversión sería de casi US$ 16 por cada dólar invertido.
Generalidades
Más del 5% de la población mundial (430 millones de personas) padece una pérdida de audición discapacitante y requiere rehabilitación (entre ellos 34 millones de niños). Se estima que para 2050 esa cifra podría superar los 700 millones (una de cada diez personas).
La pérdida de audición discapacitante se refiere a una pérdida superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor. Casi el 80% de las personas con este problema viven en países de ingresos bajos y medianos. La prevalencia de la pérdida de audición aumenta con la edad: entre los mayores de 60 años, más del 25% padece una pérdida de audición discapacitante.
Pérdida de audición y sordera
Se dice que alguien sufre pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o mejor que 20 dB. La pérdida de audición puede ser leve, moderada, grave o profunda. Puede afectar a uno o ambos oídos y entrañar dificultades para oír una conversación o sonidos fuertes.
Las personas «duras de oído» son personas cuya pérdida de audición es entre leve y grave. Por lo general se comunican mediante la palabra y pueden utilizar como ayuda audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos, así como los subtítulos.
Las personas «sordas» suelen padecer una pérdida de audición profunda, lo que significa que oyen muy poco o nada. A menudo se comunican mediante la lengua de signos.
Causas de la pérdida de audición y la sordera
Aunque la persona puede verse expuesta a los factores que se indican a continuación en diferentes periodos de su vida, será más susceptible a los efectos de estos durante determinados periodos críticos.
Período prenatal
Factores genéticos, entre ellos los que provocan pérdida de audición hereditaria y no hereditaria
Infecciones intrauterinas, como la rubéola y la infección por citomegalovirus
Periodo perinatal
Asfixia perinatal (falta de oxígeno en el momento del parto)
Hiperbilirrubinemia (ictericia grave en el periodo neonatal)
Bajo peso al nacer
Otras morbilidades perinatales y su tratamiento
Infancia y adolescencia
Otitis crónicas (otitis media supurativa crónica)
Presencia de líquido en el oído (otitis media no supurativa crónica)
Meningitis y otras infecciones
Edad adulta y edad avanzada
Enfermedades crónicas
Tabaquismo
Otosclerosis
Degeneración neurosensorial relacionada con la edad
Pérdida de audición neurosensorial repentina
Factores a lo largo de la vida
Tapón de cerumen (tapón de cera en el oído)
Traumatismo en el oído o la cabeza
Ruidos o sonidos fuertes
Medicamentos ototóxicos
Productos químicos ototóxicos en el ámbito laboral
Carencia nutricional
Infecciones virales y otras afecciones del oído
Retraso en la aparición de la audición o pérdida progresiva de esta por causas genéticas
Las consecuencias de la pérdida de audición no tratada
Cuando no se trata, la pérdida de audición afecta a muchos aspectos de la vida de la persona:
Comunicación y habla
Cognición
Aislamiento social, soledad y estigma
Consecuencias en la sociedad y la economía
Años perdidos por discapacidad (APD) y años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD)
Educación y empleo: en los países en desarrollo, los niños con pérdida de audición y sordera rara vez son escolarizados. Asimismo, entre los adultos con pérdida de audición la tasa de desempleo es mucho más alta. Entre los que tienen un trabajo, el porcentaje de personas con pérdida de audición que ocupan puestos en las categorías más bajas es mayor que la media general de la fuerza de trabajo.
La OMS calcula que los casos desatendidos de pérdida de audición representan un costo mundial anual de 980 000 millones de dólares. Dicha cifra incluye los costos del sector sanitario (excluyendo el costo de los dispositivos de ayuda a la audición), los costos del apoyo educativo, la pérdida de productividad y los costos sociales. Más del 57% de esos costos se producen en países de ingresos bajos y medianos.
Prevención
Muchas de las causas que conducen a una pérdida de la audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas que se realicen a lo largo del curso de la vida.
Es fundamental prevenir la pérdida de audición a lo largo del curso de la vida, desde periodos prenatales y perinatales hasta edades avanzadas. En los niños, casi el 60% de la pérdida de audición se debe a causas evitables que pueden prevenirse aplicando medidas de salud pública. Del mismo modo, las causas más comunes de pérdida de audición en los adultos, como la exposición a sonidos fuertes y medicamentos ototóxicos, son evitables.
Para reducir la pérdida de audición en diferentes etapas del curso de la vida pueden aplicarse las siguientes estrategias eficaces:
la vacunación,
unas buenas prácticas de atención materna y de puericultura,
el asesoramiento genético,
la detección y el tratamiento de afecciones comunes del oído,
programas de protección de la audición en el ámbito laboral, ante la exposición a ruidos y productos químicos,
estrategias de escucha segura para reducir la exposición a sonidos fuertes en entornos de ocio, y
el uso racional de medicamentos ototóxicos para prevenir la pérdida de audición.
Detección y tratamiento
La detección temprana de la pérdida de audición y de las enfermedades otológicas es fundamental para poder ofrecer un tratamiento eficaz.
Eso requiere un cribado sistemático para detectar la pérdida de la audición o una enfermedad otológica en aquellas personas de mayor riesgo, a saber:
Recién nacidos y niños menores de 1 año
Niños en edad preescolar y escolar
Personas expuestas al ruido o productos químicos en el trabajo
Personas que reciben medicamentos ototóxicos
Personas mayores
La evaluación auditiva y el examen del oído pueden realizarse en entornos clínicos y comunitarios. Herramientas como la aplicación hearWHO de la OMS y otras soluciones basadas en la tecnología permiten detectar enfermedades otológicas y la pérdida de audición, incluso con formación y recursos limitados.
Para evitar que se produzcan repercusiones negativas, una vez que se detecta la pérdida de audición es fundamental comenzar a tratarla lo antes posible y de manera adecuada.
Rehabilitación para la pérdida de audición
La rehabilitación ayuda a las personas con pérdida de audición a funcionar de forma óptima, lo que significa que pueden ser lo más independientes posible en las actividades cotidianas. Específicamente, la rehabilitación les ayuda a participar en actividades educativas, laborales o recreativas y a desempeñar roles significativos, por ejemplo, en su familia o su comunidad, durante toda su vida. He aquí algunas de las principales intervenciones para la rehabilitación de las personas con pérdida de audición:
el suministro de tecnologías auditivas (como audífonos, implantes cocleares e implantes de oído medio) y la formación sobre su uso;
terapia de foniatría y logopedia para mejorar las habilidades perceptivas y desarrollar capacidades lingüísticas y de comunicación;
formación en el uso de la lengua de signos y otros medios de sustitución sensorial (como la lectura de labios, el sistema de «deletrear» palabras en la palma de la mano, el método Tadoma o la comunicación por signos);
el suministro de tecnología de asistencia auditiva y servicios conexos (como los sistemas de modulación de frecuencia y bucle, los dispositivos de alerta, los dispositivos de telecomunicaciones o los servicios de subtitulado e interpretación de la lengua de signos), y
asesoramiento, formación y apoyo para aumentar la participación en la educación, el trabajo y la vida comunitaria.
En República Dominicana, la pérdida de audición es la anomalía congénita más frecuente, afectando a 3 de cada 1,000 recién nacidos.
Tipos de pérdida auditiva Pérdida auditiva neurosensorial, Pérdida auditiva conductiva, Pérdida auditiva mixta.
Organismos que ayudan
AudioNet: Centro que ofrece servicios de audiología en Santo Domingo
Oír Para Vivir: Fundación sin fines de lucro que brinda audífonos a personas con discapacidad auditiva
Inabie: Programa de Salud Auditiva que ofrece servicios de prevención, rehabilitación y adaptación auditiva

