Villa Hermosa, La Romana, R.D.- La muerte del joven pastor Rafael Acevedo, conocido como «Chikin el Elegido de Dios», ha generado una ola de interrogantes y controversias en Villa Hermosa, luego de que fuera detenido el lunes 17 de marzo por una patrulla de la Policía Nacional bajo circunstancias que aún no se esclarecen completamente.
Según versiones de testigos, Acevedo fue arrestado y trasladado al cuartel policial del municipio, donde se reporta que presentaba signos visibles de haber sido golpeado. Posteriormente, fue llevado al hospital, donde se confirmó su fallecimiento. Sin embargo, aún no está claro bajo qué condiciones exactas ocurrió su deceso ni si hubo uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes implicados.
El defensor de los derechos humanos Carlos Javier Sánchez ha expresado su preocupación por el manejo del caso, sugiriendo que las autoridades no han proporcionado respuestas claras y rápidas. Sánchez señaló que existen versiones que apuntan a la posible implicación de un agente de la Policía de Villa Hermosa en los hechos que rodearon la detención de Acevedo, aunque no se ha confirmado ninguna información oficial al respecto.
La necropsia realizada por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) reveló que el cuerpo de Acevedo presentaba golpes en la cabeza, lo que añade más preguntas sobre las circunstancias que llevaron a su muerte. Sin embargo, las autoridades aún no han ofrecido una explicación oficial sobre si estos golpes fueron causados por la policía o si ocurrieron en otro contexto.
El Comité Dominicano de los Derechos Humanos, a través de su secretario general, Carlos Abel Sánchez, ha manifestado su preocupación por la falta de transparencia en las investigaciones. “Es necesario que las autoridades esclarezcan lo ocurrido con rapidez y que no se permita que este caso quede sin justicia. Lo que buscamos es que los responsables, si los hay, sean llevados ante los tribunales”, expresó Sánchez.
Por otro lado, defensores de los derechos humanos, familiares, amigos y vecinos de Acevedo se han manifestado públicamente exigiendo respuestas, realizando una caminata hasta el cuartel policial donde ocurrió el incidente. La comunidad ha mostrado un creciente descontento por el hermetismo de las autoridades, quienes aún no han dado detalles definitivos sobre lo sucedido esa noche.
El caso ha puesto en evidencia la crisis de confianza que persiste entre la ciudadanía y las autoridades policiales en la región, especialmente a raíz de otros incidentes recientes que aún no han sido esclarecidos, como el asesinato de un guardia de seguridad y el daño a la reputación de un joven acusado injustamente de delincuente.
A pesar de la presión social, la Policía Nacional no ha emitido una declaración oficial que aclare las versiones en torno al caso. Los familiares de Acevedo, así como la comunidad en general, esperan que las investigaciones conduzcan a la verdad, sin que se oculten detalles que puedan afectar el curso de la justicia.
Mientras tanto, la Fiscalía de La Romana se ha comprometido a acelerar las investigaciones, aunque aún no ha determinado si presentará cargos en contra de algún responsable.
La pregunta que persiste en la mente de todos es: ¿Qué sucedió realmente la noche del 17 de marzo con Rafael Acevedo?
Las autoridades tienen la responsabilidad de ofrecer una respuesta clara, para que este caso no quede en la impunidad.

