Por Nidio Terrero
Vivimos en un momento histórico verdaderamente extraordinario, nunca antes el mundo había sido testigo de una hora de tantos cambios como la que hoy estamos viviendo, y lo mas probable es que lo que hoy vivimos jamas se repita.
El comunismo, la guerra fría, la lucha entre oriente y occidente, el terror del holocausto nuclear, el muro de berlin, y otros hitos que habían conformado nuestra visión del mundo, se han extinguido, han desaparecido, ósea que estamos en cambios de manera constante, pero hay muchos males que todavía permanecen.
La hambruna, los virus, las injusticias, la corrupción, la trata de personas, diversas formas de esclavitud, la explotación del hombre por el hombre, las exclusiones, el sida, la hepatitis b, el neo liberalismo, las desiguardades, la mentira, el adulterio, la hechicería, el analfabetismo, el déficit habitacional, crisis económica, las bombas nucleares, en fin tantos y otros males que aún observamos.
La humanidad vive a la expectativa, porque el nuevo orden mundial puede crear y convertir en realidad nuestros sueños, o nuestras mas horribles pesadillas, la edad de oro, o el apocalipsis, una nueva era iluminada o una nueva era barbara, hoy nuestro mundo tiene una población con algo mas de 8,200,000, millones de habitantes.
¿Hacia dónde vamos?
¿Qué nos traerá el futuro?
¿Dónde estaré mañana?
Los profetas del desastre parecen tener razón, olvidándose de que hay un ser soberano, infinitamente infinito, todopoderoso, misericordioso, que esta atento a nuestro mundo, quien dice: Decid al justo que le ira bien.
Pongamos nuestras vidas en las manos del Señor Jesucristo, porque su amor es igual a su grandeza.
Nuestro mundo tiene esperanza, pero esta no vendrá de la tecnología, de don dinero, de los armamentos, de las bombas nucleares, de los políticos, de los sistemas de gobierno, NUESTRO MUNDO, debe volverse a DIOS nuestro creador.
Finalmente…
Oigamos la Biblia, Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Isaías 55:6.
Miremos a Dios, busquemos su presencia y pongamos todo en sus manos.
Dios les bendiga.

