Por Nidio Terrero
1ra de Juan 5:4…
Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.
El 29 de mayo del 1953, a las 11:30 de la mañana ocurrió algo emocionante, una tremenda hazaña y un logro sin igual, Edmund Hilary y el sherpa, Tenzing Norcay, conquistaron por primera vez la cumbre del Everest.
El Everest, mide 8,848 metros de altura, es la montaña más alta del planeta y está ubicada en la cordillera del Himalaya entre China y Nepal, rodeada de trece cumbres más que sobrepasan los 8,000 metros de altura, lo que es igual a 29,029 pies de altura sobre el nivel del mar.
El Everest, es considerado una leyenda porque los tibetanos creían que aquellas inaccesibles cumbres del Himalaya constituían la morada de los dioses, y llamaron a la cima más alta Como Lungma, que en su idioma quiere decir «diosa madre del mundo».
Se le llama Everest a partir del siglo XIX en honor a George Everest, topógrafo inglés que midió su altura por primera vez.
Amigo y hermano, es posible que desde niño usted haya soñado con alguna meta, algún desafío o algún anhelo el cual a lo mejor te ha sido difícil alcanzar.
Hoy, Dios te dice: aunque tu principio haya sido pequeño tu final será grande, él tu compañía y la garantía de tu éxito.
¡¡¡Vamos!!! Levantate, ten fe en Dios, ten confianza en ti mismo, el Espíritu Santo te da fuerzas y te dice: No temas, yo soy tu ayudador, avanza.
Hoy es buen día para usted empezar a conquistar Everest, tus sueños y tus metas, no te detengas, no dudes del poder de Dios y vencerás.
La vida nos presenta constantes desafíos, de ahí que se hace necesario diseñemos un proyecto de vida viable, alcanzable y realizable, se necesita persistir, resistir, insistir y nunca desistir hasta ver logrado aquello que nos desafía.
Finalmente…
Los desafíos, los retos y los obstáculos que en la ruta de ellos se nos presentan no son más que oraciones para que usted y yo nos acerquemos a Dios, renovemos nuestras fuerzas y sigamos adelante.
Dios te bendiga.

