COLABORACIÓN
Por Lester Mckenzie Hamilton
Uno de los elementos básicos de la comunicación entre los humanos ha sido y es la escritura la cual con el paso del tiempo ha visto como la “tecnología”, en su momento, ha aportado su grano de arena en facilitar su difusión.
Del escribir en papiro a la imprenta de Gutemberg hay un gran trecho y de ahí al computador un largo y tortuoso camino.
En la Edad Media, junto con la invención del papel, los chinos dieron los primeros pasos en el desarrollo de la imprenta. Buscaron un procedimiento que, en lugar de copiar los escritos a mano, les permitiera obtener muchas reproducciones iguales de un mismo original.
La solución fue labrar los caracteres de una página en una plancha de madera de manera que éstos sobresalieran. Después entintaban la plancha y aplanaban sobre ella hojas de papel.
Durante nuestra etapa escolar de estudios primarios (hoy Básica), década de los 50, la ortografía ocupaba un lugar cimero en el proceso formativo a tal punto que recuerdo aquellos dictados en la escuela primaria donde había que levantar el lápiz y empezar a escribir a partir del momento en que el profesor terminaba la oración y por medio a este ejercicio se evaluaban principalmente dos aspectos, la escritura (representación gráfica de un idioma por medio a signos) y la ortografía (normas que regulan la escritura), y además, todo había que hacerlo a mano incluyendo aquellos trabajos de composición que en los exámenes de Lengua Española eran el ultimo tema y valían 20 puntos.
Nuestra generación ha tenido el gran privilegio de desconectar el “cable análogo” sustituyéndolo por el “digital” y aquí empiezan los grandes dolores de cabeza pues el computador amenaza la escritura manuscrita que parece reservada a las escuelas pero observo que poco a poco va perdiendo espacio en la misma, puesto que la computadora llegó a ella y para quedarse.
Hace tiempo que la mayoría de los escritores cambió la pluma fuente, el bolígrafo o el lápiz por el teclado y comprendo muy bien la comodidad y el ahorro-tiempo que implica, pero, se escribía mejor, o sea, mas correctamente cuando se usaba el bolígrafo o el lápiz, cuando se hacia de forma manuscrita … personalmente creo que si.
La alarma se me dispara no solo por la afición a la caligrafía escrita a mano (me forme en ese ambiente), sino por el destino del aprendizaje de la escritura elemental … y no es lo mismo caligrafía que ortografía.
En el computador tecleamos de manera automática y no solo eso, cuando lo hacemos no acostumbramos a leer lo ya escrito y al finalizar ni siquiera aplicamos el corrector implicando esto publicaciones con un sinfín de faltas ortográficas garrafales, imperdonables; pero al hacerlo a mano, vamos leyendo esas manchitas negras (letras) y además en ocasiones, al hacerlo la muñeca se frena cuando escribimos una palabra donde aflora la duda sobre su corrección porque cuando se escribe con faltas ortográficas es porque se piensa con ellas (se escribe lo que se piensa, lo que el cerebro manda).
Mi conclusión es la siguiente:
La popularidad de los ya famosos SMS entre los jóvenes no hace más que contribuir a la confusión, pues ellos dirán que da lo mismo, que se entienden.
Comprendo la lógica de abreviar al escribir a través del teclado, pero la formación es cuestionable ya que los jóvenes no sabrán cambiar el “chip” y terminarán escribiendo mal en el ordenador así como en el examen o en algún documento importante.
A escribir bien se aprende mas leyendo que escribiendo y duele reconocer que en esta época, a un alto porcentaje de los jóvenes no le han inculcado el habito de la lectura, tanto así, que hoy mientras se incrementan los gimnasios se van cerrando los centros de expendio de libros y las bibliotecas lo cual le brinda a la sociedad la oportunidad de tener una juventud de cuerpos robustos y atléticos pero con mentes con no mucho que ofrecer.
¡Hasta una próxima entrega sabatina!

