Reflexión Biográfica
El 30 de Diciembre de 1995 fui invitado a la tradicional fiesta de fin de año del CODIA filial El Seibo.
Era sábado y habían elegido ese día debido a que la gran mayoría no garantizaba poder hacerlo el mismo 31 ya que tenían diversos compromisos familiares, incluidas las tradicionales visitas de amistades venidas del extranjero, entre otras cosas.
Los miembros del CODIA en el Seibo eran mis estudiantes de Inglés gracias a las diligencias hechas por un gran amigo, quien era miembro del gremio.
Viajaba todos los Sábados a impartirles clases y se aprovechó la coincidencia para tomar ese día, en vez de impartir clases, compartir sanamente.
La gente de El Seibo es extremadamente hospitalaria y conversadora. Como soy una persona gregaria, no me resultó difícil la interacción con todo el mundo. Para variar la atmósfera, todos se pusieron de acuerdo en ir a la casa de uno de los ingenieros y así tornar el encuentro más íntimo.
Mi anfitrión me pidió que me quedara en su casa, pero opté por alojarme en el Hotel Santa Cruz que estaba perfectamente ubicado en la Avenida Manuel Díez Jiménez, principal de la antiquísima ciudad. Anexo a ese hecho, en ese mismo trayecto estaba la parada hacia La Romana.
Llegué al El Seibo cerca de las 9:30 de la mañana y para dar tiempo a que se organizara el asunto, me dieron un tour por lugares y zonas que no conocía en el área. El color verde era constante por donde quiera que mirara matizando el frescor que emanaba el simple hecho de ver las montañas.
Por fin cerca de las 1:00 de la tarde llegamos a la casa elegida y allí compartimos toda la tarde entre narrativas históricas, jugadas de dominó, intercambio de impresiones, toma de fotos y obviamente, comida y bebida.
Ya caída la tarde cediéndole el paso a la prima noche, estaba exhausto y pedí que me llevaran al hotel. Pude en realidad haberme ido para La Romana, pero no tenía prisa y además hubiese sido una astronómica descortesía desde el punto de vista de mi doble condición de Profesor e invitado.
Al día siguiente, desperté temprano y aunque la parada de guaguas estaba sumamente cerca. Me despedí de todos con un caluroso abrazo y entré en mi bus. Por fortuna encontré un asiento del lado contrario al reflejo del Sol aparte de que el transporte, estaba casi lleno.
Breves minutos antes de partir, entra una elegante dama ataviada con una delicadísima camisa blanca de mangas largas y pantalones de vestir color negro.
El aspecto aparentaba una mujer en sus treinta avanzados, pero probablemente su estilo de vida impedía algún desgaste visible, aparte de llevar sendas gafas oscuras.
Con una miraba bien rápida, se dio cuenta que habían nada más asientos en la parte de atrás y un espacio a mi lado. Se acerca y pregunta:
-«Disculpe joven, ¿Este asiento está ocupado?»
– «No, no por nada», respondo.
Estaba claro que su presencia había impregnado un ultra-agradable aroma por todo el autobús, pero cuando se sentó a mi lado, ese olor era penetrante y, gracias a Dios, débil.
Finalmente, como es común en la cultura dominicana iniciar un diálogo en un autobús de una ciudad a otra, rompo el hielo:
-«Disculpe la imprudencia, señora. ¿Usted no es de El Seibo, ¿Verdad?»
-«¿Qué le hace pensar que no lo soy?»
-“Su color de piel no es de esta zona”
-“Muy bien. Yo no soy seibana. Soy de Higüey. Estuve aquí entregando unos regalos a mi suegra»
-«Entiendo»
-» ¿Y Usted? ¿Es de El Seibo?”
-«No. Soy de La Romana. Compartía aquí con unos amigos. Más bien, mis alumnos. Soy Profesor de inglés”
– “Interesante. El Inglés y yo hemos librado innumerables batallas, pero no he podido dominarlo»
– «Todo es cuestión de concentración. Si se toma individualmente, es diferente de un grupo. Por razones logísticas, muchos institutos mezclan adultos con adolescentes y el resultado es un desastre. De ahí quizás su negativa»
-«Tiene toda la razón. Se nota que vive lo que hace. Pocas personas trabajan en lo que les gusta. Tiene Usted muy buena dicción»
-«Gracias. Acabo de empezar como Locutor»
-«Buena eleccion. El Comunicador tiene en sus manos una poderosa herramienta: su micrófono le permite entrar donde quiera que esté con su mensaje”
-“Sí, aunque muchas veces sin permiso”
-“Es verdad, pero el que sabe manejarse, siempre agradece esa entrada a nuestras casas, oficinas o nuestros vehículos sin ese permiso como Usted dice. Siempre que la información sea edificante, obviamente»
-«Así es y Usted? ¿A qué se dedica?»
-«Soy médico. Ahora estoy haciendo una especialidad»
-» ¡Qué bien! ¿Tiene familia en La Romana?”
-“Una cuñada, pero no es de allá. En La Romana nos pondremos de acuerdo para de allí partir hacia Santo Domingo»
-» Comprendo ¿Su esposo es romanense? Quizás le conozca»
-«No lo creo…»
En eso hubo un minuto de silencio y la conversación se cortó. La señora se disculpó decentemente y no volvimos a cruzar palabras hasta que llegamos a La Romana:
– «¿Su cuñada le recogerá en algún lugar específico?»
-“Me pidió que la esperara en La Rotonda. Supongo que este autobus pasa por allí camino a la última parada al mercado municipal, según me comentó»
-«Bueno, yo voy al canal televisivo donde trabajo y si no le importa, puedo bajar con Usted»
-«Muy amable”
Al llegar a La Rotonda, me desmonté con ella con la intención de llegar a Costa Visión, el canal donde yo trabajaba en ese entonces que estaba ubicado muy cerca. Procedo a despedirme una vez que noto que otra mujer le hace señas desde el interior de un automóvil:
–“Bueno, espero que les vaya bien. ¡Su esposo debe estar desesperado esperándola en Santo Domingo!»
– «¡Ojalá fuera así! Mi esposo se convirtió en una estadística al final del año. Murió como resultado de una conducción temeraria el 31 de diciembre pasado. A donde vamos es al cementerio a rendir homenaje a su memoria. Cuídese. Adiós…”
El 31 de diciembre termina un año y comienza otro. La gente después del famoso cañonazo sale como loca a las calles a celebrar.
No le veo nada de malo a eso, solo que la gran mayoría lo hace bajo los efectos del alcohol, muchas veces manejando motos o autos y encima de eso, portando armas de fuego.
Esa tripleta es peligrosa: alcohol + conducción + arma de fuego = situación peligrosa.
Trate de ser prudente y responsable. Recuerde que no es el fin del mundo. Es solo un cambio de fecha.
Fuente: «Estadísticas de Fin de Año«. Publicación original en 2009 y luego 2012, 2013 y 2022. © Marcos Sánchez. Derechos reservados.

