Opuesto a muchas personas en el país quienes le celebran con júbilo a sus madres su día, soy del doloso grupo quien debe recordar, porque perdí a mi progenitora producto del Alzheimer hará en agosto próximo tres años.
Físicamente mi bella, querida, abnegada y amada madre no está, pero sí vive en mi corazón de manera permanente.
Es un sentir mixto entre gratísimos recuerdos, miradas al pasado con suma nostalgia e inolvidables lecciones de cariño y vida.
Luego de mucha introspección y recurrentes sesiones personales de resiliencia, uno se va adaptando a convivir con el anhelo de querer con todas tus fuerzas que tu más preciado ser querido vuelva y duele, duele muchísimo porque ser Madre no es tarea fácil porque tuve una súper especial desde antes de hablar mi primera palabra «Mami», hasta el día la enterré en el Campo Santo.
Intenta sin reparos de valorar a tu mamá mientras la tengas viva. Dale todo tu amor. Protégela, mímala, abrázala y respétala.
Amor es lo que siempre debes darle a tu madre. Hoy felicito a la tuya y espero que el Señor me cuide la mía…

