La Romana, R.D.- Rafael Leónidas Trujillo Molina nació en San Cristóbal el 24 de octubre de 1891 y falleció en Santo Domingo (llamada durante su régimen Ciudad Trujillo) el 30 de mayo de 1961.
Fue un político, militar y dictador dominicano desde 1930 hasta su asesinato el 30 de mayo de 1961. Ejerció la presidencia como generalísimo del ejército de 1930 a 1938 y de 1942 a 1952 y gobernó de forma indirecta de 1938 a 1942 y de 1952 a 1961, valiéndose de presidentes títeres.
Un día como hoy, martes 30 de mayo, pero de 1961, fue asesinado.
Ese día, a las 9:45 de la noche, en el kilómetro 9 de la carretera de Santo Domingo a San Cristóbal, el auto en el que viajaba Trujillo fue ametrallado en una emboscada urdida por Modesto Díaz, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Manuel «Tunti» Cáceres Michel, Juan Tomás Díaz, Roberto Pastoriza, Luis Amiama Tió, Antonio Imbert Barrera, Pedro Livio Cedeño y Huáscar Tejeda. El vehículo recibió más de 60 impactos de bala de diversos calibres, de los cuales siete impactaron el cuerpo del dictador causándole la muerte. Su chófer, Zacarías de la Cruz, recibió varios impactos, pero no perdió la vida, aunque fue dado por muerto por los ajusticiadores.
Las armas proporcionadas por la CIA habían sido ocultadas por el estadounidense Simon Thomas Stocker «Wimpy», como también se le conocía, propietario del único supermercado del país y residente en la República desde 1942, fue contactado por la CIA bajo el nombre en clave de «Héctor». Stocker rehusó la remuneración de la CIA por sus esfuerzos, aduciendo su convicción moral. Las armas fueron ocultadas más de dos meses, a riesgo personal y de su familia, dentro de un armario pequeño en su estudio, en su residencia privada, hoy ya demolida y que estuvo ubicada en un solar en el lado sur de la avenida Independencia, próximo a la avenida Máximo Gómez.
Algunos afirmaron que dichas armas nunca llegaron a las manos de los organizadores del ajusticiamiento, debido a la supuesta falta de una autorización explícita de la CIA para su entrega. Esta opinión fue contradicha por testimonios de viva voz, comunicados por Stocker a familiares y personas de confianza, afirmando que las armas fueron entregadas por él a un dominicano, después de haberlas ocultado en su propiedad, según su relato. No obstante, esa versión fue negada por el único sobreviviente del ajusticiamiento, el general Imbert Barrera.
Algunos analistas mencionan que el interés de Estados Unidos en acabar con Trujillo se debió a que la represión de su gobierno podría desembocar en una revolución filocomunista en República Dominicana, similar a la Revolución cubana, que fue una consecuencia del rechazo del pueblo cubano al dictador Fulgencio Batista.
La familia de Trujillo trató de huir con el cuerpo del dictador en su yate «Angelita», pero no fue posible. Su funeral, realizado el 2 de junio del mismo año, fue el de todo un estadista y una larga procesión lo acompañó desde el Palacio Nacional hasta la localidad de San Cristóbal, donde fue enterrado. Miles de personas de todos los estratos sociales desfilaron ante el féretro con los restos de Trujillo.
Después de esto, ante la presión popular, la familia Trujillo salió del país y Ramfis Trujillo tuvo que sacar el cuerpo de su padre. Trujillo fue enterrado en París, en el Cementerio del Père-Lachaise, a petición de sus familiares.
En 2009 se generó una controversia en la República Dominicana. En ocasión del 48º aniversario de su muerte, se planteó el traslado de los restos de Trujillo a la República Dominicana, para ser enterrados junto a los héroes nacionales. Esta idea generó rechazo de algunos escritores.[38]
Actualmente los restos de Trujillo se encuentran en el Cementerio de Mingorrubio de la pequeña comunidad de El Pardo, a 25 minutos de Madrid en España, enterrado en un panteón junto a su familia.
Legado
Trujillo reorganizó el Estado y la economía a la vez que realizó una vasta labor de construcción de grandes obras de infraestructura en la República Dominicana. Su dictadura terminó con la inestabilidad política fruto del caudillismo arrastrado desde el siglo xix, lo cual se reflejó en una cierta prosperidad y modernidad para los dominicanos, aunque gran parte de la riqueza generada en el país durante ese período terminó en las manos del dictador y sus familiares. Este desarrollo económico relativo se verificó aparejado con la restricción de los derechos y libertades civiles que fueron prácticamente inexistentes durante todo su régimen.
Fue conocido popularmente como «El Jefe» o «El Benefactor», pero también con apodos menos «elegantes» como «Chapita», por su fascinación por las medallas. Los niños dominicanos lo emulaban construyendo medallas de juguete con tapas de botella. También fue conocido como «El Chivo».
En septiembre de 2010 fue enviado un proyecto de ley a la cámara de diputados de la República por el diputado Leivin Guerrero del Partido Revolucionario Dominicano, el cual propuso la creación de un museo en San Cristóbal relacionado con la «Era de Trujillo».
Varios historiadores dominicanos se opusieron a la propuesta. Este proyecto generó un profundo rechazo y fue descartado.
El 29 de mayo de 2011 se inauguró el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, donde se presenta una muestra de elementos de la «Era de Trujillo» y los esfuerzos del pueblo dominicano para erradicarla.

