Redacción Quevedo Informativo.- En el día de ayer la Dirección General de Migración emitió un comunicado el cual revelaba que se había efectuado un incidente de seguridad cibernética, el cual expuso información no autorizada de datos.
Detallaron que la actividad sospechosa, la cual se ha replicado en varios países de América Latina (incluidos Chile y Argentina), se inició a detectar el pasado 14 de septiembre del presente año al notarse una actividad inusual en uno de los sistemas y se notificó la anomalía al Centro Nacional de Ciberseguridad.
«Se confirmó una filtración de datos que puede incluir nombres, direcciones y fechas de nacimiento; sin embargo, las operaciones y el cifrado de datos de la institución no se vieron comprometidos«, refirió el citado comunicado de DGM.
Trascendió hoy que el grupo que se adjudicó el ataque, se hace llamar Rhysida y estarían en operaciones desde mayo de este 2023, principalmente en ataques dirigidos a instituciones gubernamentales en países latinoamericanos.
¿Qué es en sí Rhysida?
Rhysida es un ransomware-as-a-Service (un modelo comercial de ciberdelincuencia).
Desde su surgimiento el grupo tuvo predilección por objetivos en Latinoamérica, su primer ataque de alto perfil fue contra entidades públicas de Chile, en junio 2023, y ha tenido varios objetivos en Europa y los Estados Unidos, entre otros.
Este ransomware cuenta con un sitio en la darkweb donde publican los nombres de las víctimas y publican la información robada en caso de que las víctimas no paguen el rescate.
Modus Operandi
Uno de los métodos de dispersión de este software malicioso, es el envío de correos electrónicos falsos que simulan ser una fuente confiable, y, frecuentemente, contienen archivos adjuntos o enlaces que, al abrirlos o hacer clic en ellos, descargan el ransonware en el sistema de la víctima; es lo que se conoce como phishing.
Otra forma de ataque es mediante la explotación de vulnerabilidades del sistema, por ejemplo, un software desactualizado, o configuraciones de red inseguras.
Los atacantes encuentran estos flancos débiles y pueden usarlos para ingresar a los sistemas de las víctimas, y más aún utilizar herramientas automatizadas que escanean la red en busca de más vulnerabilidades.
Las contraseñas débiles pueden ser usadas también como acceso a los sistemas, las primeras pruebas que hacen los atacantes es valerse de las contraseñas más comunes, como «123456» o «contraseña», pero también pueden utilizar herramientas automatizadas que adivinan contraseñas, si estas no son lo suficientemente fuertes.
Las mismas deben tener mayor complejidad que solo incorporar mayúsculas y números.

