COLABORACIÓN
Por Antonio Corcino
En el horizonte político dominicano, las próximas elecciones presidenciales y congresuales del 19 de mayo de 2024 se perfilan como la reafirmación para el país. Sin embargo, más allá de las propuestas y figuras.
La accesibilidad en la configuración numérica de las boletas es un elemento simbólico y práctico que no debe pasarse por alto. La elección del número uno, repetido tres veces, se erige como una poderosa analogía que refleja unidad y liderazgo, elementos fundamentales para el progreso continuo del país y en La Altagracia.
La elección del número uno en las boletas electorales no es simplemente un acto de marcar en el recuadro de la boleta a presidente, senador y a diputado; es una declaración de singularidad y búsqueda de una experiencia política única.
Esta representación se arraiga en la idea del liderazgo, donde ser «el primero» en algo que conlleva la transmisión de ideas de respeto y característica de un estilo y forma de conducirse ante la población.
La repetición del uno refuerza la unicidad y la indivisibilidad, creando un mensaje claro de representación de cohesión.
En este escenario, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ocupa la posición uno en la boleta de elección a presidente, encabezada por Luis Abinader, demostrando ser un agente de cambio beneficioso.
Su práctica influye a favor de sus compañeros de partido y en la sociedad en general. Su contagio positivo suscita energía y optimismo, demostrando en sus años de gobierno visibles que inspiran la actitud y motivación de quienes lo rodean.
La posición número uno del PRM hace que la elección sea fácil y relevante. Su visibilidad y localización son innegables y simplifica la decisión para el votante.
Además, como opciones, no solo tiene implicaciones alegóricas, sino que también, ofrece una solución práctica al reducir los errores de votación y votos nulos. Hace más fácil de encontrar y marcar, el uno denota lo tangible de cambio y continuidad.
En el contexto de La Altagracia, el gobierno del PRM se refleja en la posición de uno de sus representantes.
Cholitín, senador, y Villegas, diputado, ocupan lugares en las boletas que no dan espacio a fallar.
¡Votar por Luis es por Villegas y Cholitín! La conexión de la comunidad con Abinader radica en su compromiso con el desarrollo que ha generado confianza y respaldo.
La resiliencia de su estilo reina positivamente en los líderes locales, arraigado en cada rincón de La Altagracia.
De modo que, en las elecciones del 2024, al ir a votar, elegir el número uno en las boletas se traduce en respaldar una visión de cambio, liderazgo y prolongación.
En La Altagracia, existe un acoplamiento del liderazgo nacional y local que fortalece la confianza en este nuevo comienzo, trazando el camino hacia la unidad nacional.
La repetición de uno es una manifestación de unidad y estrategia práctica para reducir errores de votación. «Uno para todos, todos para uno».
Un solo gobierno. La elección del uno es una valiosa acción que lo personifica; es un compromiso notorio con su liderazgo y transformación y la gobernabilidad que experimenta la República Dominicana.

