COLABORACIÓN
Por Dario Yrizarry
La resolución número 1542 del 2004 es la que da nacimiento a la Minustah, una fuerza conjunta aupada por la ONU cuya finalidad fue la de llevar la paz, control y seguridad de Haití para enrumbarlo hacia el camino a la transición de un nuevo gobierno con nuevas instituciones.
Dentro de la misión de esta fuerza militar estaba el compromiso de “desarme de la población civil, asistencia a largo plazo para la reinserción social, la seguridad ciudadana y el restablecimiento del estado de derecho”, entre otros.
La ineficacia ha quedado evidenciada por la ausencia de resultados de los objetivos comunes que se buscaban en dicha intervención, no quedando otra alternativa que dar por terminada dicha misión.
Al paso del tiempo, trece años después, la ONU entiende que la Minustah culmino su ciclo y el 15 de octubre del 2017 cierra su misión, dejando esa población a su suerte con un cumulo de escándalos por denuncias de violaciones a menores de edad, pobreza extrema, violaciones a los derechos humanos y todo tipo de tropelías, a cargo de dichos efectivos militares.
Retiradas las fuerza conjunta
Cancelada la misión por lo dicho anteriormente, Haití vuelve a su estado original, “una sociedad irracional de carácter indomable”, dominada por las bandas armadas (se cuentan al menos 200 de ellas) al servicio de un pequeño grupo de empresarios mafiosos que han logrado mantenerse en base al caos y la violencia extrema, sin importarles en lo mínimo una población en estado de vulnerabilidad que sufre amargamente la ausencia de todo, incluso del derecho a la vida.
A finales del pasado año 2023, el Parlamente Keniano aprobó el despliegue de mil agentes que han de ser enviados a Haití en los primeros meses de este año 2024, decisión surgida a través del “Dialogo de Cooperación en materia de Seguridad” que se hace cada año, la que a su vez fue aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, exclusivamente para recobrar la seguridad de ese reducto a través de una fuerza multinacional.
Hasta el momento de redactar este artículo, el plan de contingencia no ha iniciado.
Por el contrario, a casi tres meses del 2024, con el impedimento de entrada a territorio haitiano del primer ministro Ariel Henry la situación se recrudece, quien forzosamente tuvo que dimitir la pasada semana, obligado por el líder de las pandillas, el todopoderoso “Barbecue”.
Malos augurios
La pasada semana corrió por medios internacionales una información muy desalentadora respecto de nuestra seguridad que nos da de frente y nos llena de muchas preocupación.
Nos refierimos a las declaraciones del presidente “Pro Tempore” del Caricom, quien dijo textualmente que los “ejércitos del Caribe están mal preparados para ayudar a Haití”.
Por su parte, lejos de la Republica Dominicana, la protección de grandes potencias llega a sus aliados del Caribe, a fin de evitar cualquier situación desestabilizadora que pudiera extrapolarse desde Haití. En este caso, Londres aumenta su apoyo a las islas Turcas y Caicos con igual intensión de protección.
La poca preparación de nuestro ejército en conflictos bélicos complica el panorama frente al problema haitiano, quedando nosotros en un peligroso estado de vulnerabilidad debido a la porosidad de nuestra frontera compartida.
¿Quien podrá defendernos?
Es saludable recordad que en Septiembre del pasado año Republica Dominicana se vio en la obligación de “cerrar sus fronteras” debido a la construcción de un canal en la parte haitiana, el cual afectará el afluente del Rio Masacre a causa de su desvió, decisión tomada de manera unilateral por los haitianos.
Hoy nada ha cambiado en Haití ni en suelo dominicano. Por el contrario, aquellos que auguraban una debacle económica con la teoria de que resultaría pernicioso para el comercio local el cierre de esa frontera.
El País se ha mantenido con un crecimiento sostenido de nuestra economía, de acuerdo a las últimas estadísticas, resultando una muestra fehaciente de que desde el gobierno “las medidas de protección de nuestra frontera deben seguir siendo aplicadas sin importar el margen de riesgo de ellas”.

