COLABORACIÓN
Por Bolívar Balcàcer
Nueva York, EE.UU.— La crisis humanitaria en Haití ha alcanzado niveles alarmantes, con grupos criminales perpetrando ataques coordinados y una oleada de violencia que afecta a la nación caribeña. Mientras tanto, en la vecina República Dominicana, la situación también es tensa debido a la presencia de migrantes haitianos indocumentados y posibles imposiciones de la ACNUR a los dominicanos.
En este contexto, surge una pregunta relevante: ¿por qué los Institutos Duartianos de Nueva York han guardado silencio ante esta crisis? Estas organizaciones, dedicadas a preservar la memoria y el legado del prócer dominicano Juan Pablo Duarte, tienen una responsabilidad histórica y moral en momentos como este.
El presidente del Instituto Duartiano, Wilson Gómez, ha enfatizado que no existe una solución dominicana a la crisis sociopolítica en Haití. En una declaración reciente, Gómez apeló a los organismos internacionales para que intervengan y busquen una solución internacional a esta problemática.
Sin embargo, su llamado parece haber caído en oídos sordos en los institutos duartianos de Nueva York principalmente el politizado por Miguel Estrella y Adalberto Domínguez.
¿Por qué este silencio?
1. Falta de Conciencia: Es posible que algunos miembros de los institutos no estén plenamente conscientes de la gravedad de la crisis en Haití. La distancia geográfica y la desconexión con la realidad haitiana podrían contribuir a esta falta de sensibilidad.
2. Enfoque Interno: Los institutos pueden estar centrados en asuntos internos, como elecciones y disputas, lo que desvía su atención de los problemas regionales, más otros males internos conocidos por amplios sectores de la comunidad quisqueyana en la gran Manzana.
3. Temor a la Polémica: La crisis haitiana es un tema delicado y polémico. Los institutos podrían temer tomar una posición pública y enfrentar críticas o divisiones internas.
4. Falta de Liderazgo Claro: La ausencia de un liderazgo unificado en los institutos podría dificultar la toma de decisiones y la emisión de declaraciones conjuntas.
En última instancia, los Institutos Duartianos de Nueva York deben reflexionar sobre su papel como guardianes de la historia y la justicia.
La crisis en Haití no puede ser ignorada, y su silencio podría ser interpretado como complicidad, lo que vivimos hoy, está más allá de ofrendas florales, fiestas busca pesos o politiquería de patio para elevar el ego del cónsul de turno o el gobierno. https://youtu.be/C4QJRJ4PRNg?si=PYTQVvZHHVmApgqQ
Es hora de que se pronuncien y se unan a la comunidad internacional en la búsqueda de soluciones para nuestros vecinos haitianos y sobretodo por el peligro que acarrea la pérdida de la identidad dominicana
Hasta nuestro próximo comentario.

