OPINIÓN
Redacción Quevedo Imformativo.- La delincuencia juvenil comprende, desde el punto de vista jurídico, las conductas tipificadas como delitos en el Código Penal, cometidas por menores de edad.
La definición de minoría de edad para la justicia juvenil varía de un país a otro, en general adolescentes mayores de 12 años y menores de 18 años de edad.
En ese contexto, el comunicador Adonys Quevedo Santana, presidente de Quevedo Informativo, emite un comentario respecto al actual auge delincuencial en el país.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo abarcan las diferentes dimensiones de la vida de un joven y por lo general se agrupan en cinco categorías (dominios del desarrollo social):
• Individuo.- Sus formas de ocio (TV, videojuegos, Internet) pueden fomentar la violencia y la agresividad, la incomunicación y la pérdida de relaciones sociales. El consumismo o la diversión van desplazando al esfuerzo.
• Familia.- Las normas de disciplina y la relación con los padres juegan un papel vital en el comportamiento social (en este caso, antisocial) del menor. Tan perjudicial puede ser una actitud demasiado laxa y falta de interés de los progenitores como una actitud autoritaria que merme la comunicación.
• Escuela.- El bajo rendimiento, el absentismo escolar y el fracaso escolar favorecen la delincuencia. La colaboración entre el centro y los progenitores es básica.
• Amistades.- El contacto con “malas influencias” aumenta el riesgo, aunque el menor proceda de un ambiente socializado. Los jóvenes tienden a imitar las conductas más cercanas.
• Vecindario o comunidad.- Víctimas de la discriminación social y excluidos de las decisiones importantes, muchos jóvenes carecen de planes o proyectos de vida, y son considerados incapaces de adaptarse al medio social, por lo cual toman la delincuencia como alternativa de supervivencia. El fácil acceso a las drogas, la falta de oportunidades de empleo, salud, educación y espacios para la cultura y el deporte.
Consecuencias para la sociedad
La primera consecuencia de la delincuencia juvenil es la pérdida de la escala de valores, seguida de la violencia en la calle, trayendo consigo el temor de la población por el incremento de estos grupos.
Otras consecuencias son los daños físicos, tanto por las heridas o la muerte de personas atacadas por los delincuentes, dando lugar a nuevas víctimas como son la familia, que a su vez acarrean consecuencias psicológicas.
Generalmente la sociedad se preocupa más por la prevención, castigo y rehabilitación del delincuente que por atender a las personas agredidas; es importante tratar a los delincuentes pero también lo es tratar a las víctimas.
Una consecuencia positiva para la sociedad es el fomento de centros para la lucha y prevención contra delitos y adicciones, así como instituciones que brindan apoyo psicológico a familias, las cuales son el primer núcleo donde se puede terminar con la delincuencia.
Tipos de prevención
Prevención primaria: cuando el objetivo es reducir o eliminar los riesgos y fomentar la protección. Los métodos de prevención primaria fomentan la resiliencia y la autoeficacia, ayudan a desarrollar competencias cognitiva y sociales fomentando la creatividad, el talento artístico y comunicacional.
Ayudan al desarrollo de la coherencia y mejoran las fortalezas e intereses del niño mediante la motivación académica. Fomentando también las relaciones positivas con los compañeros. Enseñan a manejar el riesgo y motivan la crianza familiar.
Prevención secundaria o selectiva: es aquella que se orienta a personas que ya han sido identificadas como riesgo a desarrollar delincuencia. Se enfoca a factores como la agresividad o de riesgo en la crianza del menor. Deben aplicarse cuanto antes y mantenerse hasta la adolescencia haciendo hincapié en el entorno familiar y en el de los compañeros.
Prevención terciaria: personas que tienen riesgo y han desarrollado ya conductas delictuales. En estos casos, los programas de prevención deben de ser multisistémicos y multidimensionales, intensivos y de larga duración. Se orientan a desarrollar habilidades de autorregulación, habilidades cognitivas que involucran a la familia, la escuela y la comunidad.
La prevención terciaria constituye un instrumento de política pública cuyo objeto es, principal y fundamentalmente, prevenir la reincidencia delictiva. Para tales efectos utiliza una serie de estrategias, programas y políticas púbicas de carácter mixto (es decir, con apoyo en programas de base comunitaria), orientadas de forma integral a la reinserción social del delincuente y con ello, a la prevención de la reincidencia

