COLABORACIÓN
Por Antonio Corcino
El turismo es un componente necesario para la economía dominicana, su fortaleza actúa como un indicador clave de su salud económica y vigor.
Al igual que un médico evalúa los signos vitales de un paciente, con los elementos económicos del turismo nos proporcionan una perspectiva de cómo opera y nos vislumbra cómo funcionará esta vital industria dominicana.
Desde el número de turistas que llegan hasta los ingresos generados y los empleos creados, cada cifra expresa su estado y su impacto en la economía nacional, en las comunidades locales y los individuos.
A mitad de año, el número de turistas no residentes que visitan el país es un evidente indicio de la popularidad y el éxito de las estrategias de gestión del destino.
Si podemos como ejemplo que el 2023, llegaron al país más de 10 millones de turistas y generó US$10,000 millones de ingresos. Sin embargo, en los primeros seis meses de 2024 se registraron cerca de seis millones de visitantes, un incremento del 11% respecto al mismo periodo del año anterior, lo que nos proyecta que podríamos alcanzar más 11 millones de turistas para finales de este año.
En la ecuación tiene que estar el cómo impacta de forma directa a la economía los ingresos internacionales por conceptos de alojamiento, alimentación, entretenimiento y compras.
En el 2023, US$10,000 millones ingresaron a la economía fruto de esos conceptos. En cuanto a abril de este año, el gasto medio por turista fue de US$160 millones, lo que destaca la calidad y el nivel de gasto recibido.
Una pista para determinar el estado de turismo es mediante la oferta hotelera. Aproximadamente disponemos de 75 mil habitaciones hoteleras, una tasa de ocupación del 80%, y una estancia media de 8.35 por noches, 12 puntos porcentuales más alta que en 2023.
De igual forma lo representa la duración promedio de estadía en el territorio dominicano de los visitantes, a través de ese dato podemos determinar el nivel de satisfacción. Las respuestas son indicadores que expresan el comportamiento y la planificación de los turísticos.
Los empleos que son ocupados por esta actividad son significativos. En marzo de 2024, 202,954 personas trabajaban en la industria, con salario promedio de 26,000 pesos. Estos puestos se distribuyen principalmente en La Altagracia, el Distrito Nacional, Puerto Plata, Santiago y Santo Domingo, estimulando así el desarrollo económico de esas localidades.
Para tener una vista amplia de este sector es importante saber la inversión en infraestructura turística, como hoteles, mejoras aeroportuarias y carreteras, la cual exhibe el compromiso y la preparación del país para atraer vacacionistas y su debida gestión.
En este momento se están desarrollando 19 proyectos hoteleros, el equivalente a 9,135 habitaciones, con una inversión estimada de 2,936 millones de dólares.
Sin su contribución al PIB, no tenemos un diagnóstico completo.
Este renglón representa entre el 15% y el 16% del mismo. Igual variable lo encarna el índice de competitividad turística, que ha mediado de este año y se promedió 3.96 sobre 7, evaluando aspectos como infraestructuras, servicios, políticas y condiciones naturales y culturales.
De igual manera, la satisfacción del turista con su experiencia en el país es un cofactor cualitativo valioso.
Continúan siendo un destino popular y atractivo para visitar. La progresiva llegada internacional y el número de reservas de servicios turísticos previstas para este año revela su robustez.
Estos indicadores positivos, el balance de turismo, al comparar con los ingresos por turistas que llegan con el gasto de los turistas nacionales en el extranjero, demuestra que el país es un destino turístico neto.
Atraemos más visitantes internacionales de los que sus ciudadanos viajan al extranjero.
Sin embargo, tanto su sostenibilidad como su capacidad de carga representan temas capitales para medir su impacto ambiental y social, los que nos dan una idea de cómo podría comportarse en el futuro. Como el flujo turístico internacional.
Estas variables tienen que estar dentro de su evaluación. Su capacidad como lugar para vacacionar requiere buscar los medios que garanticen niveles de sostenibilidad.
En ese sentido, es determinante afianzar que su desarrollo no comprometa el medio ambiente ni la calidad de vida de las comunidades locales. Su éxito estará sujeto a la forma como se manejan esos números.
Estos parámetros económicos del turismo dominicano nos proporcionan una visión clara de su funcionamiento y también actúan como un barómetro para poder medir su salud y el vigor de nuestra economía.
De igual modo, estos signos vitales son referentes para evaluar la salud de un paciente, lo que revela la vitalidad de este sector. Desde la llegada de turistas, la ocupación hotelera, los ingresos generados y los empleos creados son señales reveladoras.
Cada cifra cuenta una parte importante de la historia económica y social de la República Dominicana, lo que destaca el papel fundamental del turismo en la inversión social, el bienestar de los trabajadores y el desarrollo sostenible de las comunidades receptivas.

