COLABORACIÓN
Por Fernando Betancourt
Las personas estaban expectantes, el autobús aún no había llegado, cada vez llegaban más y más pasajeros que salían con sus días libres.
No había nadie entregando tickets, ningún pasajero respetaba el orden en el que había llegado a la parada, estos solo atendían al arribo del autobús y por ende en lograr el espacio para poder subir al mismo y obtener un asiento.
Una luz a la distancia iluminó el espacio un tanto opaco, uno de los presentes atendió a señalar que se acercaba la guagua como comúnmente se le conoce, inmediatamente todos se aglomeraron lo más cerca posible de donde quedaría la puerta del autobús, esto según ellos les garantizaba poder subir primero y lograr un asiento.
El autobús ha llegado y puerta cerrada se detiene, al detenerse el cobrador abre la puerta de una guagua de 30 pasajeros, la cual no podrá satisfacer la demanda de alrededor de 60 personas o más.
Los presentes sin pensar, sin razonar quien está a su lado solo están preocupados por obtener el espacio en el transporte que les llevará a su destino.
¡Me vas a romper el brazo! , fueron las palabras de una dama que lamentablemente quedó en medio de la estampida provocada por la falta de organización, decoro y sentido común tanto de las autoridades del transporte como de los pasajeros que se encontraban allí.
Conforme a las expresiones de muchos de los presentes en la parada Hato Mayor- Higüey, como Higüey Hato Mayor, no existe ningún tipo de organización a la hora de abordar el autobús, los presentes señalan que constantemente son víctimas del abuso causado por la anarquía provocada al momento de intentar subir a ellos para obtener un asiento.
Pocas personas tienen la sensatez de ceder o cuidar la integridad física de un niño, del anciano o de una costumbre que lamentablemente está en extinción por culpa de la mal aplicada modernidad; me refiero a cederle el espacio a una dama.
Cuando llega el momento de abordar, la gente cual caballo con cabestro solo atiende a granjearse un espacio para llegar al bus, no importa si en medio de esto alguien sale herido, si recibe algún golpe. La prudencia al parecer se ha ido de viaje y no está por regresar.
A todo esto creo sensato interpelar a las autoridades encargadas de ese medio de transporte para que la seguridad de cada pasajero sea guardada íntegramente.
El 90 por ciento de las personas que viajan en ese medio van a trabajar hacia escuelas y hoteles tanto en Higuey como en Bávaro y zonas aledañas, son personas que la mayoría viene a visitar a sus familiares en los días libres que les dan.
Ya he escuchado por varias ocasiones la expresión si pudiera quedarme o si pudiera viajar en un mejor transporte.
Cada una de ellos deja su esfuerzo y corazón en los concurridos hoteles de la zona y lo único que piden es que exista un transporte que les lleve a casa con seguridad y les devuelva a su trabajo con tranquilidad.
Es responsabilidad del sindicato de transporte que rige la línea Hato Mayor- Higüey e Higüey-Hato mayor tener un transporte más organizado donde el pasajero se sienta más seguro y entienda que se le respeta su derecho a ocupar un asiento sin necesidad de ser golpeado en el intento. Hay que prepararse para lo que viene, diciembre ya está aquí, si esto no se arregla quien podrá soportarlo.
La Republica Dominicana tiene alrededor de 400 sindicatos de transportes registrados los cuales son una verdadera autoridad en la nación.
Muchos de ellos brindan un excelente servicio pero otros, es peor que caminar bajo el candente sol del verano al medio día, descalzo y sin sombrilla.
El autor es Educador, pastor y escritor.

