Redacción Quevedo Informativo.- El mundo diplomático abraza en concepto la práctica que estudia las relaciones y los intereses de unas naciones con otras. También se utiliza este concepto para referirse a la forma en que los Estados manejan sus relaciones internacionales.
Un diplomático es un agente que es contratado por un determinado Estado (llamado acreditante) para ser su vocero en otro Estado (que recibe el nombre de receptor) y mediar en las relaciones entre ambos gobiernos. Debe procurar desarrollar una relación de complicidad con el país receptor y asegurarse de que las relaciones entre ambos sean pacíficas y positivas para los dos involucrados. El embajador y el cónsul son ejemplos de diplomáticos.
Más allá de los convencimientos políticos de cada país, contar con un grupo de expertos en diplomacia para el desarrollo de sus relaciones con el mundo puede ser fundamental para mantenerse a salvo de las guerras y, sobre todo, para procurar una libre comunicación comercial, cultural y social con los diferentes países que forman el mundo.
La actual canciller de Haití, Dominique Dupuy, se reunirá por espacio de 48 horas en Washington, D.C., EE.UU., donde sostendría reuniones con varias organizaciones internacionales para tratar sobre las «deportaciones discriminatorias» de haitianos desde la República Dominicana.
Cuando el que se respeta y sabe leer entre líneas, accede a una enunciado como «deportaciones discriminatorias», es imposible no reaccionar.
¿Cómo se explica que esta persona haya ignorado a todo lo largo y ancho de las interminables deportaciones de haitianos donde sea que estos estén.
El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define el concepto de soberanía como la máxima autoridad dentro de un esquema político y menciona al soberano como el ser superior dentro de una entidad que no es material. La soberanía está asociada al hecho de ejercer la autoridad en un cierto territorio y esta autoridad recae en el pueblo, aunque la gente no realiza un ejercicio directo de la misma sino que delega dicho poder en sus representantes.
¿Qué parte del concepto «migración irregular» no entiende esta persona y objeta entender la acción de ingresar a, o vivir en, un país del cual no es ciudadano o ciudadana, violando sus leyes y regulaciones de inmigración?
¡Basta ya de tanta tergiversación! Nadie es lo suficientemente estúpido para desentender que el ejercicio soberano de una nación jamás será asunto caprichoso de nadie.
La canciller haitiana debe abogar por mejores condiciones para su nación sin vincular a República Dominicana que desde antaño, ha tenido esta situación calamitosa que ha permeado en el uso inexplicable de recursos propios de nuestra nación para beneficiar a miles de haitianos en territorio dominicano.
Exigimos respeto y verdadera actuación diplomática ante esta tierra.
¡Desaprobamos con vehemencia la actitud fuera de contexto de esta señora, quien posiblemente toms secisiones irrespetuosas e irresponsables diseñadas en despachos con acondicionadores de aire, en contra de República Dominicana!

