COLABORACIÓN
Por Darío Yrizarry
Principios básicos pilares de la democracia
Dentro de los principios básicos de la democracia hay dos por los cuales me inclino, por ser estos inherentes al respeto a la ley y el orden. El primero es la “libertad de expresión” y el segundo “la tolerancia”. Entendemos por libertad de expresión aquel derecho universal que tiene el individuo de opinar acorde con lo que piensa; interactuar con los demás en una idea de pensamiento suya, diferir o no en los lineamientos de un partido político ajeno al suyo.
Sin embargo, estos dos conceptos, pilares de la democracia, no pueden cercenarse siempre que las diferentes opiniones se emitan en el marco del respeto a las figuras de principalía, tales como el primer mandatario, los líderes religiosos y las autoridades en sentido general.
Ramón Tolentino, un personaje que de manera mediática se ha convertido en el referente de la comunicación nacional, es visto por un significativo número de ciudadanos como “el justiciero”, pese a que lo más relevante que el mismo posee son sus exposiciones y denuncias en las redes sociales de las cuales un 80% de las mismas están cargadas de un lenguaje descompuesto y soez; el 20% restante es irrespetuoso con las autoridades y la sociedad en su conjunto, lo que para nada puede ser un referente comunicacional a seguir.
Santiago Matías “Alofoke” es otro comunicador de masas dedicado a recoger en los barrios a jóvenes sin formación, convirtiéndolos (de la noche a la mañana) “literal” en “artistas”, supuestamente en nombre de la falta de oportunidades de los mismos, acto que deja confundidos a nuestros jóvenes en los barrios, los que entienden que para llegar a la
Adultez digna, no es necesario estudiar.
Este ciudadano, como pionero impulsor de un género que se ha superpuesto al merengue, a pesar de su pobreza musical, su lírica insustancial, lesiva y “degenerativa por demás”, debe ser cuestionado y llamado a reparar los daños causados a una generación que, en su confusión “reconoce como logro” ofender sin reparos a la sociedad y sus autoridades. La involución de que ha sido objeto el idioma de Cervantes en nuestra sociedad moderna, es preocupante.
La neurociencia no se equivoca cuando nos enseña que el desarrollo y madurez de la corteza prefrontal, la que es responsable de planificar y tomar decisiones prioritarias en el hombre, madura lentamente y a largo plazo. Por lo que asumimos que es un detonante peligroso, causante de males a muchas gentes, darles el poder del dinero a temprana edad, razón que, sin la madurez que da el tiempo, deducen que este les da poder para vivir en sociedad de espaldas a la ley y el orden.
Y a esta sociedad hay que advertirle de la “existen grupos anárquicos” que no han entendido que «la democracia sin dictadura de la ley, no es democracia”; esta se obliga a cumplirla y punto.

