COLABORACIÓN
Por Monchy Roquez
Las jornadas de trabajo han tenido grandes cambios con el paso de los siglos a medida que el desarrollo de movimientos laborales exigió mejoras en sus condiciones de trabajo.
La jornada laboral de ocho horas lleva ya más de 200 años, desde la Revolución Industrial en el siglo XIX, cuando se dieron grandes debates sobre los derechos de los trabajadores y los empleadores. En 1817, Robert Owen, empresario galés del sector textil que se convirtió en la figura central del movimiento obrero en Inglaterra, acuñó la frase: “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso”. A partir de entonces, se empezaron a conformar movimientos de obreros que buscaban conseguir una jornada de trabajo justa.
Con la llegada de la Revolución Industrial, las primeras fábricas siderúrgicas y textiles trabajaban las 24 horas del día para lograr la mayor producción posible. Se trabajaba el máximo de horas posibles para lograr obtener un mayor salario, todos los miembros del hogar laboraban, incluso los niños, y con ello la explotación infantil.
A escala mundial, con el Convenio 001 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), se limitaron las horas de trabajo en las empresas industriales, organizando las jornadas de ocho horas diarias y 48 semanales. El acuerdo entró en vigor el 13 de junio de 1921.
Así como pasamos de jornadas de trabajo sin ninguna regulación a establecerse por ley las jornadas de 8 horas, los tiempos obligan a revisar dichos conceptos.
A nivel internacional son muchas las propuestas que han surgido en torno a las jornadas laborales, entendiéndose que las razones que motivaron el surgimiento de las mismas, muchas han cambiado, otras pertenecen a los tiempos de la explotación del hombre.
Pasamos del uso de herramientas rudimentarias y medios propios de la Revolución Industrial al uso de medios avanzados de la tecnología que han posibilitado el aumento de la productividad, o sea, mayores y mejores resultados en menos tiempo. Esto obliga a que cambiemos la forma de pensar en torno a la jornada laboral.
Citaremos algunas propuestas sobre la jornada de trabajo que se han hecho recientemente:
El magnate mexicano de las telecomunicaciones Carlos Slim ha propuesto trabajar solo tres días a la semana y jubilarse a los 75 años para duplicar la oferta de puestos de trabajo. En este nuevo modelo se trabajarían hasta 36 horas semanales, es decir, 12 horas diarias si se reparten en tres jornadas laborales.
El Parlamento Chileno aprobó recientemente reducir de 45 a 40 horas semanales la jornada laboral, una ley con gran apoyo ciudadano y es una propuesta de campaña del presidente Gabriel Boric.
En Chile esta norma cuenta con el beneplácito tanto de los sindicatos como de las patronales empresariales, fue aprobada por casi todos los partidos con representación política y convierte a Chile en el segundo país de la región, tras Ecuador, en fijar la jornada en 40 horas semanales.
Son muchas las propuestas que han surgido a nivel global y sobretodo los países donde se ha afianzado más el Estado Social y Democrático de Derecho sobre las jornadas de trabajo.
En la República Dominicana se informa por parte del Ministro de Trabajo que se discutirá un plan de reducción de jornadas de trabajo.
De Camps aclaró que se está en una etapa inicial de levantar la data, el comportamiento, las informaciones más importantes y los costos-beneficios, para luego ir a un posible modelo o piloto sobre la reducción de las horas de trabajo en el país.
Es necesario avocarnos a la revisión de la jornada laboral de una manera seria y decisiva y es también necesario volver a la discusión sobre las prestaciones laborales sobre todo aquello que tiene que ver con la cesantía, que fue un modelo necesario para establecer las reglas del derecho del trabajador en el país, pero que a nuestro entender en la actualidad es una retranca a la productividad y a una mejor remuneración para el trabajador, por todo lo que la cesantía implica al momento de la rescisión del contrato laboral por parte del empleador.
Los momentos actuales han posibilitado un cambio en la forma del trabajo que facilita inclusive el teletrabajo, la forma mixta (parte presencial y parte teletrabajo) etc.
Si queremos mejores resultados, si queremos avanzar a una sociedad con reglas más actualizadas, es momento de revisar nuestra ley laboral.
El autor es Abogado, politólogo, docente y comunicador.

