OPINIÓN
Tomando en cuenta el sesgo que desde 2014 ha tomado el término feminicidio, hemos querido realizar un breve análisis del uso de esta palabra, que en oposición no se usa para el masculino, sino que se opta por la universal homicidio, aunque sí existe un término para esos casos.
Origen de la palabra feminicidio
El término femicide registra esporádicos antecedentes de uso en el idioma inglés desde comienzos del siglo xix, pero comenzó a difundirse desde que Diana Russell lo utilizara en 1976 ante el Tribunal Internacional de los Crímenes contra la Mujer y sobre todo desde que instalara el concepto con sendas publicaciones realizadas en 1990 y 1992.
La introducción al idioma español se produjo a partir de la segunda mitad de la década de 1990, a raíz de la traducción del concepto aportado por Russell y en el marco de las revelaciones sobre impunidad en los asesinatos de mujeres de Ciudad Juárez en México, para poder expresar la gravedad de una conducta generalizada en la sociedad contemporánea, para la que no había una palabra en especial.
La definición más común de feminicidio es aquella que lo conceptualiza como el asesinato de una mujer por razones de género (Russell, 2008), siendo que en la actualidad cada 10 minutos es asesinada a una mujer por motivos de género.
El Plan Nacional contra la Violencia Hacia la Mujer 2009-2015 lo definió como los homicidios de mujeres en condiciones de discriminación y violencia basados en el género.
Como definición general, la precisión y adaptación del feminicidio a contextos culturales y sociales es más discutida. Mientras que algunas autoras han optado por definir el feminicidio como la consecuencia de estructuras de poder en un sistema patriarcal (Bersani & Chen, 1988), otras lo han definido como una modalidad de poder propia de ex colonias que interactúa con los sistemas socio-legales formales e informales y da forma a una economía de la muerte en la que operan distintos actores como la iglesia, policías, jueces y otros actores encargados del control social (Shalhoub-Kervorkian & Daher-Nashif, 2013).
El primer uso detectado de la palabra inglesa femicide es el que realizara en 1801 el escritor John Corry, en el libro A satirical view of London at the commencement of the nineteenth century. (Una visión satírica de Londres al comenzar el siglo diecinueve). Corry utiliza el término, no para referirse a un asesinato, sino para referirse a la seducción de una mujer virgen por parte de un hombre casado, con la que mantiene relaciones sexuales.
El texto en inglés reza: «This species of delinquency may be denominated femicide; for the monster who betrays a credulous virgin, and consigns her to infamy, is in reality a most relentless murderer!»
Su traducción al español sería: «Esta especie de delincuencia puede ser denominada feminicidio; porque el monstruo que traiciona a una crédula virgen, y la somete a la infamia, ¡es en realidad un asesino despiadado!«.
En las décadas de 1970 y 1980 varias investigadoras feministas comenzaron a aplicar la perspectiva de género en la criminología, especialmente en el homicidio, detectando una gran cantidad de asesinatos de mujeres, a manos de hombres, por motivos relacionados con la dominación de género, que dieron lugar a la publicación de múltiples libros sobre el tema.
La expresión femicide comenzó a ser utilizada en español en la segunda mitad de la década de 1990, traducida a veces como feminicidio y a veces como femicidio.
En 1997 la investigadora mexicana Marcela Lagarde, pionera en la aplicación del concepto en las investigaciones en español, se refirió extensamente al «feminicidio» en un artículo titulado «Identidades de género y derechos humanos; la construcción de las humanas».
La palabra feminicidio fue incluida en el Diccionario de la lengua española en la edición de octubre de 2014 y luego redefinida en 2018 describiendo el término al «asesinato de una mujer a manos de un hombre» y añadía erráticamente «por machismo o misoginia«.
Decimos erráticamente porque la condición de machista o misógino no son sinónimos literales de asesino de mujeres.
Entonces ¿Cuál es el término en sí existente antes de la introducción de feminicidio?
La palabra es Uxoricidio y por extensión, Uxoricida es el hombre que da muerte a su compañera sentimental.
Ni los medios escritos tradicionales ni televisivos lo usan, muy a pesar de su existencia y en su lugar emplean feminicidio.
¿Y si el caso es al revés, en donde ella le causa la muerte a él?
Similar al caso anterior, las publicaciones usan homicidio en vez del rara vez usado viricidio, que se define como asesinato del marido a manos de su esposa.
Obviamente tanto uxoricidio como viricidio, no son las opciones primarias en la publicación actual, a sabiendas que ambas existen y por ende, están registradas en la Real Academia del Español (RAE).
Reflexión
Si con el tiempo se crearán conceptos para ajustar o complacer a un segmento poblacional, conforme pase el tiempo éstos cobrarán fuerza y luego se aceptarán como uso bueno y válido.
Ahí juega un papel importante la connotación de la palabra según el uso o referencia de la misma. Piense en «Villano«, que etimológicamente refiere a una persona residente en una villa, pero con el tiempo, los «villanos» incurrían en actos reñidos con las leyes de su época y eran vistos negativamente. Ya en tiempos posteriores, adoptó la connotación negativa de antagonista y así se ha quedado hasta nuestros días.
Lo cierto es que jamás, entendemos nosotros, veremos un «masculinidicio«, sino homicidio (en términos de provocar la muerte a alguien).
De lo que estoy convencido es que pocos redactarán uxoricidio en alusión a un hombre darle muere a su cónyuge femenina y menos al revés, viricidio, ella dándole muerte a él.
Se identificará al feminicida (quien lo hace) o feminicidio (el hecho) y al revés a la homicida únicamente por lo previamente expuesto.

