COLABORACIÓN
Por Antonio Corcino
El significado compartido que tiene el voto en la vida de la democracia radica en la representatividad. Los resultados electorales del 19 de mayo de 2024, donde 8,145,548 dominicanos tenían derecho a votar, con una participación del 54.37%, destacan la necesidad de analizar y mejorar algunos aspectos del LAsistema electoral.
En La Altagracia, de los 186,886 electores, solo el 55.41% ejerció su derecho al voto, mientras que el 44.59% no votó. Esta tendencia sugiere una desconexión entre los ciudadanos y sus representantes, exacerbada por una falta de claridad sobre quiénes son sus legisladores.
Estos resultados electorales ponen al Partido Revolucionario Moderno con una mayoría en el Congreso, con poder de impulsar cambios significativos en la provincia.
Con Rafael Duluc (Cholitín) como senador a la cabeza y con los diputados, pueden actuar como un cuerpo, por ejemplo, gestionar la reorganización electoral para enriquecer la representatividad en La Altagracia.
El voto permite a los ciudadanos expresar su identidad personal y colectiva, fortalecer la interacción social y empoderarse políticamente.
Sin embargo, la dejadez o apatía política, resultado de la falta de información sobre los representantes, puede erosionar este crucial ejercicio democrático.
La desconexión existente entre los representantes políticos y los ciudadanos en La Altagracia exige una revisión de los procesos electorales.
La actual división electoral, con una sola circunscripción, agrava el distanciamiento y la desigualdad social, al no existir claridad sobre quiénes son los representantes en cada territorio.
Una adecuada división electoral podría garantizar una representación más equitativa y fomentar el desarrollo de liderazgos locales.
Dividir La Altagracia en dos circunscripciones electorales abriría espacio para fortalecer la democracia y promovería una representación más justa.
En ese sentido, con la necesaria, adecuada y oportuna división territorial en circunscripciones, permitiría una repartición más equitativa del poder político y una mayor participación ciudadana.
Esto revitalizará la democracia y asegurará que las diversas voces y demandas de las comunidades sean tomadas en cuenta.
Es esencial, de ese modo, garantizar un proceso transparente y participativo mediante circunscripciones que consideren la composición poblacional y geográfica.
La consulta pública y la revisión de leyes electorales son pasos fundamentales para certificar la igualdad y representatividad política.
De dividirse la provincia en dos circunscripciones, una por cada municipio, tomando como referencia los datos del X censo y las elecciones de este año, las informaciones políticas, social y económica y poblacional de cada uno.
Ahora bien, el caso de Verón-Punta Cana, como centro económico y social en crecimiento, merece un trato especial, como ser elevado a municipio en una primera etapa, y luego adecuar a este nuevo mapa o geografía electoral, según cómo mostraron esta nueva realidad política.
De modo que le corresponde a la Junta Central Electoral (JCE) o la Junta Municipal, con facultades constitucionales y legales, gestionar estos procesos para promover la equidad y la democracia en la provincia.
De igual forma, los partidos políticos deben incentivar y auspiciar un ambiente para su realización, allanar el camino para que el voto sea una muestra fidedigna de representación provincial, como de crear para que este derecho de ciudadanía sea confiable y cívico, un legítimo acto para robustecer la democracia mediante la participación activa.
En definitiva, La Altagracia necesita una reorganización electoral que garantice una representación proporcional y una participación ciudadana activa. Solo a través de una adecuada representación territorial se podrá asegurar una auténtica democracia y una sociedad más justa en la provincia.

