COLABORACIÓN
Por Darío Yrizarry (vía su columna Detrás del Horizonte)
«El dinero alcanza cuando nadie se lo roba», un axioma expresado en una alocución del Presidente Salvadoreño Nayib Bukele.
Gruesas partidas presupuestaria aprobadas y legitimadas por el Congreso Nacional, fueron manejadas a discreción por el ejecutivo, lo que por sí es una aberración e indelicadeza del mismo, por lo que las herramientas jurídicas deben aplicarse en aras de detener y borrar para siempre esa vieja práctica, para bien del manejo transparente de la cosa pública.
El Partido de la Liberación Dominicana, en esa vertiente, ha decidido por Asamblea urgente en ocasión de los apresamientos ya conocidos, tomar las calles del País y denunciar al gobierno del PRM en foros internacionales motivado a lo que consideran erróneamente «adrede» un atropello a las libertades que goza el pueblo, cuya garantía se fundamenta en el ejercicio democrático.
Querer relacionar los apresamientos de pasados funcionarios con persecución política es una manera de crear confusión en sus seguidores, aquellos que no ven más allá del horizonte a causa de una severa miopía política causada por el fanatismo, capaces de quebrantar el orden Institucional y el clima de paz y confianza que tienen en nosotros la banca internacional. Y ello mismo constituye un acto de lesa patria.
Es saludable recordar que empréstitos facilitados al País por el Banco Mundial, la UEM, FMI, el BID y otros, como uso normal, han sido desviados por los Partidos políticos a otras áreas distintas para los cuales fueron emitidos. Amén del desvío de los mismos hacia el patrimonio personal de los funcionarios, constituyendo esto en un dolo en perjuicio del Estado Dominicano, sin considerar que estos préstamos, aún la flacidez de sus intereses, es una deuda a largo plazo que más tarde que temprano los dominicanos tendremos que pagar con nuestros impuestos.
Aunque pareciera odioso (y lo es) detener este descontrol e irrespeto al uso del dinero proveniente del Estado, se hace imperativa la necesidad del fortalecimiento institucional que aportara a futuro el uso . La confianza económica que hemos creado hacia el exterior debe seguir robusteciéndose, y la Justicia por igual, debe hacer su parte, aunque ello signifique recordar la vieja frase inmortalizada por el célebre actor Mario Moreno «Cantinflas», «caiga quien caiga”, porque las fallas en la administración frenan el desarrollo, el progreso y la democracia.
Interferir en las decisiones de la Justicia tratando de revertir decisiones, es un peligroso juego en donde los dominicanos no debemos ser partes, si en verdad queremos que se preserven y fortalezcan nuestras instituciones.

